Cuba: auténticas elecciones de pueblo

Cuba: auténticas elecciones de puebloSolo echan raíces en las naciones las
formas de Gobierno que nacen de ellas.

                                                      José Martí.

Justo dos semanas después de los comicios presidenciales del pasado 7 de octubre en Venezuela, que los cubanos sentimos como nuestros por esa amalgama política y sentimental que nos une; el mayor archipiélago de Las Antillas “vivirá” su propia historia electiva también en el 2012.

El 21 del actual octubre serán en Cuba las elecciones de delegados a las asambleas municipales del Poder Popular, según la Constitución de la República, los órganos superiores locales del poder del Estado, facultados para ejercer Gobierno.

Y si bien es cierto que en los últimos años se ha visto limitada la autonomía de estas instancias, ahí está el llamado al fortalecimiento de la institucionalidad -incluyendo la reorganización del Estado y del Gobierno-, y el impulso de iniciativas territoriales para potenciar de manera sostenible el desarrollo económico local.

Por eso, en momentos en que el país experimenta importantes y progresistas transformaciones para fortalecer su proyecto social socialista, toma mayor prestancia el actual proceso eleccionario.

Elegir al mejor y más capaz no puede ser solo una consigna, sino la premisa fundamental que rija el trabajo de los representantes del pueblo en el Gobierno. De ahí, la importancia de asistir a las urnas, porque con el voto estamos apoyando también el actual proceso de actualización de la economía.
Históricamente, en Cuba las elecciones han sido blanco de ataques. Y es que el monopartidismo deviene caldo de cultivo para aquellos empecinados en que en el país solo existe una falsa democracia. Para quienes no están al tanto, sépase que no somos la única nación del mundo con un solo partido político y cuyo sistema eleccionario difiere del de la mayoría.

Como bien aclara Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, “como toda organización a escala del estado-nación, la nuestra también tiene un carácter representativo pero no se agota en la representación formal, en la apariencia, sino que busca la participación directa de la gente en las instancias representativas. Incorpora lo más posible mecanismos y formas de democracia directa en estructuras de carácter inevitablemente representativo”.

A diferencia de lo que ocurre a nivel mundial, en Cuba no es el Partido quien “planta” a los candidatos de su conveniencia, sino es el propio pueblo quien postula y decide -a través del voto directo y secreto- a quien considere capacitado para representar sus intereses en el Gobierno.

Así, todos los que alcanzan la edad electoral -16 años- tienen derecho tanto a elegir como a ser elegidos (en el caso específico de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, deben haber cumplido los 18 años de edad).

Las asambleas de nominación de candidatos constituyen verdaderos espacios de gestación de democracia, de participación real, es allí donde cada ciudadano tiene su protagonismo como elector. Eso sí, tal vez estamos necesitados de un mayor activismo en dicho proceso, para callarles la boca a quienes insisten en verlo como un acto puramente formal.

No es secreto, como bien expresase Alarcón, que como obra humana al fin, el sistema electoral cubano puede y debe perfeccionarse constantemente; pero algo sí es cierto, tiene la credibilidad y el apoyo del pueblo que lo identifica como suyo.

Por Arailaisy Rosabal García Colaboradora de Radio Cadena Agramonte.