¡Un pueblo enérgico y viril todavía llora, que tiemble la injusticia!

¡Un pueblo enérgico y viril todavía llora, que tiemble la injusticia!El 6 de octubre de 1976 parte una aeronave de Cubana de Aviación hacia el aeropuerto de Piarco, Puerto España. En Trinidad – Tobago montan los 24 integrantes del equipo juvenil de Esgrima de Cuba, ganadores de todas las medallas de oro en el recién finalizado Campeonato Centroamericano y del Caribe de ese deporte, procedentes de Caracas. A las 16 horas con 21 minutos, el vuelo arriba al aeropuerto de Barbados.

Entre quienes concluyen su viaje se hallan Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano. Faltando unos minutos para la hora, la nave continúa su destino en esa ocasión rumbo a Jamaica. En el interior del avión se encuentran 73 personas.

A solo 8 minutos de reincorporar el transcurso aéreo comenzaban los estallidos y luego un resplandor ardiente daba la señal de que ese 6 de octubre frente a las costas barbadenses un grupo de víctimas inocentes perecían producto de una de las más repugnantes acciones terroristas de la historia.

Yacían deportistas brillantes y otros pasajeros que como los cubanos añoraban la llegada a la isla, unos para festejar la excelente actuación profesional y otros deseosos de iniciar su carrera médica, a este lado familiares y amigos llenos de regocijo esperaban el aterrizaje satisfactorio de la aeronave.

¡Que triste final para quienes apenas comenzaban a vivir!

Encuentro interrumpido por 4 individuos de almas negras y mentes compradas, que ejecutaron el vil suceso, grupo encabezado por Luis Posada Carriles  e integrado por Orlando Bosch, Freddy Lugo y Hernán Ricardo, terroristas pertenecientes a la Agencia Central de Inteligencia, CIA, que por esta detestable acción acabaron con la existencia de cubanos, coreanos y guyaneses.

Los pilotos del avión hicieron todo lo posible por salvar la vida de los pasajeros, ese sí es un acontecimiento digno de reconocer, en el que primó por encima de todo el gran sentido de la responsabilidad y el coraje.

Duro fue el esfuerzo de especialistas, equipos de buzos y barcos de la flota pesquera cubana por rescatar las víctimas y depositar los restos en la Base del Monumento situado en la Plaza de la Revolución José Martí, donde se les rindió tributo.

En aquel entonces Hernán Ricardo confesaba la autoría de tan abominable hecho, y su expresión fue utilizada como título de la edición que publicara tiempo después la periodista venezolana Alicia Herrrera, quien en 216 páginas denunciara a los criminales empleando declaraciones de los propios terroristas, solo que el esfuerzo de la reportera quedó cancelado cuando dejaron a los bandidos en libertad.

El pueblo cubano reclamó y reclamará por siempre una respuesta convincente ante el caso de Luis Posada Carriles y sus aliados, no descansaremos hasta ver reparada tamaña injusticia. 

¡Un pueblo enérgico y viril todavía llora, que tiemble la injusticia!

(Por: Yamilé Agrenot Castillo / Radio Santa Cruz)