Desempleo global, las manos vacías

Desempleo global, las manos vacíasSin dudas, la crisis económica surgida con los descalabros en los Estados Unidos (2008) de los mercados bursátiles y los sectores finaciero, crediticio, inmobiliario y bancario, entre otros, no podía dejar de tener un efecto sumamente negativo en la vida de los que ganan el sustento con su esfuerzo diario y viven contando los restos del monedero. 
  
En la hasta ahora primera economía global, la desocupación no ha dejado de rondar el 10 por ciento de la fuerza de trabajo económicamente activa, situación que ya se extiende por 48 meses y no da muestras de ceder, al menos en el futuro inmediato.
  
Entre los factores que precisamente influyen en esta realidad de amplia repercusión social, es que los pretendidos remedios de la Casa Blanca y de otros gobiernos occidentales para intentar la inexistente recuperación económica, ha consistido en poner en manos de los asesinos nuevas armas para persistir en el crimen. Asi de sencillo.
  
No puede pasarse por alto que a las arcas de los tahures de la banca y las finanzas norteamericanas fueron a parar, en un primer momento, más de 200 mil millones de dólares de “socorro oficial”, y que en estos días la Reserva Federal compra bonos de deuda nacional por el monto de cerca de 170 mil millones, los cuales pasan a favorecer a los poderosos, insustituibles e indispensables “pilares del sistema”.
  
Con esos aires, no es raro que la desocupación en la gran potencia del Norte apenas oscile algunos puntos en cualquiera de los sentidos, pero sin separarse para nada del hecho de que 10 de cada 100 trabajadores no tienen donde ganarse el pan ni el de sus familias.
  
Desde luego, la extensión de la crisis, bien conocida en el mundo, repercute con similares guarismos en todos los rincones. Ello llevó a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a afirmar que al cierre de este 2010 el número de desempleados en el mundo debe mantenerse en los niveles récord del año precedente.
  
La entidad, dependiente de la ONU, explicó que alrededor de 212 millones de personas carecían de trabajo en 2009, con una tasa de desocupación del 6,6 por ciento promedio, y con incremento de 34 millones respecto a 2007, antes de la crisis económica.
  
Para 2008 la desocupación ya había trepado a 185 millones, y para fines de este diciembre es casi seguro que el total de brazos caídos supará los 213 millones.
  
La crisis ha tronchado además las posibilidades de los casi 45 millones de jóvenes que entran al mercado laboral global cada año de manera que, el desempleo juvenil, ascendió a 83 millones de personas, con incremento del 13,4 por ciento en el 2009, desde los 74 millones del 2008 y los 72,5 millones del 2007.
  
Por último esta nota reveladora: el desempleo en los países ricos aumentará en 45,6 millones de personas este año, para promedio de 8,9 por ciento de la fuerza de trabajo de ese privilegiado grupo de naciones.
  
Nada, que no valen curitas mediáticas cada vez que alguna cifra aislada es agitada por los jugadores de la bolsas para hacer subir los precios de sus activos  e intentar llenarse algo más los bolsillos. El universo real, ese de la gente sencilla y común, sigue siendo un hueco sin fondo. (Por Néstor Núñez, AIN)