UNICEF extenderá proyecto para adolescentes a ciudades patrimoniales cubanas

La Habana, 7 jun.- Dados los buenos resultados del proyecto A+: Espacios Adolescentes, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) tomará esta experiencia local de la Habana Vieja y la convertirá en un modelo de intervención para las comunidades juveniles de toda Cuba.

 

En conversación con la AIN, Begoña Arellano, Coordinadora de Programas de UNICEF en la Isla, explicó que A+ ha funcionado como una red aglutinadora de los distintos talleres y espacios comunitarios dirigidos a los muchachos de 12 a 18 años de edad que se desarrollan en el Centro Histórico.

 

Iniciativas de este tipo nacen pero se desintegran por falta de metodología o recursos, nuestro propósito es que los promotores que imparten los cursos tengan una capacitación y un apoyo material, para lo cual contamos con financiamiento de la Unión Europea, abundó. 

 

Arellano comentó que, después de tres años de trabajo, UNICEF está sistematizando los resultados de este proyecto para aplicarlos a lo largo de la Isla.

 

Claro, sabemos que la Habana Vieja es un sitio peculiar, porque agrupa a barrios en desventaja socioeconómica, pero la ampara la Oficina del Historiador, por eso será mejor extrapolar primero la experiencia a ciudades patrimoniales que hayan desarrollado mecanismos de gestión ciudadana similares a los del Centro Histórico, anunció.

 

Más allá del conocimiento específico que cada taller pueda ofrecerle a estos jóvenes, en su conjunto tienen un propósito mayor de inculcarles habilidades sociales, enseñarles a trabajar en colectivo y diseñar un proyecto de vida.

 

Esos son también objetivos de Roniel Llerena, promotor del estudio de artes plásticas “Barcelona, La Habana”, que cuenta entre sus integrantes a algunos adolescentes que han abandonado la escuela al concluir el 9no grado.

 

Tenemos muchachos que son buenos estudiantes con padres preocupados -apuntó-, pero otros están sin hacer nada y su familia ni les pregunta a dónde van cuando salen por la puerta, a esos les recalcamos que nuestros cursos no son para pasar las horas, sino para aprender a pintar en serio.

 

Les impartimos técnicas, aseveró, como si se estuvieran formando para ser profesionales, incluso ya tenemos algunos estudiando Pintura o Diseño, y aunque otros no siguieron ese camino, creo que por lo menos les enseñamos a autodescubrirse, a aprender quiénes eran ellos más allá de la marca social de su barrio.