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Rechazan en Cuba acusaciones de Departamento de Estado de EEUU

La Habana, 2 jul.- Diferentes voces del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba rechazaron las acusaciones del Gobierno de Estados Unidos a la isla, por supuesta trata de personas a través de sus programas de colaboración médica.

 

El titular de la Dirección de Estados Unidos de la Cancillería de la nación caribeña, Carlos Fernández de Cossío, afirmó en su cuenta de Twitter que la administración norteamericana miente conscientemente sobre el tema, lo que hace más vergonzosa su conducta calumniosa.

Añadió que el acceso a la salud es un derecho humano y Washington comete un crimen cuando intenta privar de este a cientos de miles de personas en el mundo, mediante presiones a los gobiernos que tienen acuerdos de este tipo con el país antillano.

La reacción ocurre luego de que el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, señalara a Cuba este jueves por trata de personas, durante la presentación del Informe estadounidense sobre el Tráfico Humano para el 2021.

Dicho documento, de acuerdo con el director de América Latina y el Caribe de la Cancillería cubana, Eugenio Martínez, miente al acusar a varios países de permitir trabajadores de la salud ‘forzados’ por el Gobierno de la nación caribeña a ejercer sus profesiones.

‘La ofensa no solo es a Cuba’, enfatizó el diplomático en su perfil de Twitter.

Por su parte Johana Tablada, subtitular de la dirección de Estados Unidos, refirió en la misma red social que su país tiene política de tolerancia cero ante cualquier modalidad de trata de personas y Washington lo sabe.

‘Mienten por chantaje político’, sostuvo, y agregó que las calumnias a los programas de colaboración de la salud fomentadas desde la Casa Blanca ya han costado vidas y despojaron a miles de personas de servicios médicos en países como Brasil, Bolivia y Ecuador en medio de la pandemia de Covid-19.

La diplomática dijo que el gobierno de Joe Biden volvió a ceder frente a las presiones de ‘politiqueros corruptos’ como Bob Menéndez y Marco Rubio, a quienes consideró ‘herederos políticos de la tiranía sangrienta de Batista’ (1952-1958). (Prensa Latina)