Peregrinación sureña conmemora Aniversario 84 del Huracán de 1932

Santa Cruz del Sur, 10 nov.- Aunque este miércoles amaneció muy luminoso, las tristezas y el dolor han quedado en la historia, en las miradas del pueblo y en el recuerdo de los pocos sobrevivientes que aún tienen la vitalidad para narrar los sufrimientos que les causó la tragedia del 9 de noviembre de 1932.

Volvieron los santacruceños a peregrinar en el aniversario 84 del siniestro huracán, para rendir homenaje a los fallecidos en ese torbellino de agua, descomunales ráfagas de vientos, maderas astilladas en forma de muerte y desolación.

La primera ofrenda floral fue colocada por dos jóvenes trabajadoras de la Empresa Municipal de Correos y el superviviente Bernardo Hernández Sánchez (Titi), en la tarja erigida a las tres operadoras telefónicas que desaparecieron entre las marejadas cumpliendo con su deber.

Los máximos líderes del Partido Comunista de Cuba (PCC), la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), el Gobierno, así como funcionarios de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC)  y el Ministerio del Interior (MININT) a esta instancia, encabezaron el desfile, seguidos de estudiantes, trabajadores y jubilados de distintos sectores.

Cada paso dado por la compacta masa en las calles principales de la ciudad cabecera, fue acompañado por luctuosa música interpretada por la Banda Municipal de Concierto que dirige el maestro David Entenza.

Al llegar a la necrópolis, Rolando Esquivel García, primer secretario del PCC y Omar Pimentel López, presidente del Órgano de Gobierno en este territorio, descorrieron las cintas de la ofrenda floral colocada muy cerca del sepulcro donde reposan los restos de muchos santacruceños que quedaron atrapados en las fauces de ese fenómeno atmosférico.

“Son las sociedades capitalistas las que a través de la historia de la humanidad han abandonado a la suerte a sus pueblos en los momentos cruciales de la vida”, señaló en su oratoria Marcelino Cañamero Montero, director del museo local.

Luego agregó: “Desempolvando viejas fotos, vimos en una de ellas la imagen de un niño tendido boca arriba, destrozado por los escombros; a su lado un perro como fiel guardián, cuidaba de él”.

“El saqueo y profanación de cadáveres se puso en práctica por parte de las autoridades militares de la época, encargadas de mantener el orden en la desaparecida comunidad de pescadores y comerciantes, sin embargo cargaron con cuantas cosas pudieron”.

“En nuestro sistema social la vida humana está por encima de todo, el ejemplo más cercano está en las medidas tomadas por la Defensa Civil para que el huracán Matthew no le perjudicara la existencia a ninguna persona en el oriente del país. Los máximos dirigentes de la Revolución no abandonan a ningún cubano, aún en las condiciones más difíciles”, concluyó Cañamero.