Participó en lucha clandestina jubilada del sector del Comercio en Santa Cruz del Sur

Todavía a los 85 años la gallardía rebelde y laboriosa no se ha retirado del carácter de Georgina Muñiz Guerra. ¨Así me mantendré mientras viva¨, dijo espontánea la santacruceña, vecina del Reparto que lleva el nombre del mártir Jacinto González desde los primeros meses del triunfo revolucionario.

La influencia sediciosa de los padres arraigó profundo en las fibras  de la entrevistada. ¨Desde joven, evocó, colaboré con el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), hacía banderas rojinegras de la organización clandestina, vendía bonos… Me ocupaba de comprar medicamentos y cartuchos de escopetas para enviarlos a la Sierra Maestra¨.

En cada oportunidad que sus viejos, acompañados de lugareños de extrema confianza, escuchaban Radio Rebelde, ella permanecía sentada en el portal del hogar donde aún reside. ¨Si a los guardias de Batista se les ocurría dar alguna ronda por allí, silbaba bajito en forma de alerta¨.

El hermano de Georgina nombrado Orlando, fue visitado sin aviso previo por una pareja de soldados rurales al servicio de la tiranía. En la morada de la familia Muñiz Guerra las tensiones no se exteriorizaron para no levantar sospechas.

¨Querían saber, comentó  Georgina, si Orlandito ayudaba a Fidel. La insistencia irrespetuosa de esa gentuza uniformada me sacó de mis casillas. En voz alta le pedí a él, diles que sí, que tú sí colaboras. Los guardias se quedaron estupefactos, mis seres queridos nerviosos cantidad. Todo terminó, por suerte, sin problema alguno¨.

La historia laboral, como miembro y dirigente de base de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la archiva en documentos, instantáneas, además numerosos reconocimientos. Conserva cuidadosamente en los estuches las distinciones 23 de Agosto y 28 de Septiembre entregadas, en el mismo orden, por la FMC y los CDR.

¨Fernando Chenard Piña¨, fue la tercera condecoración dada a esta ejemplar mujer por el tiempo de servicio en el sector del Comercio. ¨Pude trabajar y superarme gracias a la Revolución y al Comandante en Jefe. Ahora me muevo en un andador pero mi cubana fortaleza no se deteriorará ni en la sepultura¨, recalcó perspicaz.