Desde la genética, ciencia camagüeyana potencia a la camaronicultura santacruceña (+Infografía, Fotos y Audio)

Julio 2021.- El camarón constituye uno de los alimentos más codiciados por consumidores de todo el mundo y, por ende, la camaronicultura se ha convertido también en uno de los sectores más lucrativos, con mayor crecimiento dentro de la acuicultura marina y elevada generación de empleo directo.

Más de 50 países cultivan la especie, aunque la industria principal está localizada en naciones de Asia y América. En Cuba sus condiciones naturales hacen que su cultivo sea de gran interés y considerado como una actividad económica prioritaria para el desarrollo de la isla caribeña y con gran impacto en las exportaciones y sustitución de importaciones por el alto valor que posee en el mercado.

Un componente esencial para el mejoramiento productivo de ese marisco resulta el quehacer científico y en ese sentido la Universidad de Camagüey (UC) Ignacio Agramonte y Loynaz desarrolla varios proyectos con estudios teóricos, productos y acciones prácticas, enfocadas desde diferentes líneas temáticas, y que tributan a perfeccionar el trabajo en la Camaronicultura.

DIVERSIDAD GENÉTICA, MAYOR CANTIDAD Y CALIDAD REPRODUCTIVA

Una de las investigaciones más acabadas, con resultados científicos introducidos hoy en todos los bancos reproductores del país, se refiere a la Caracterización genética del camarón de cultivo en Cuba a través del genotipaje por Polimorfismo de un solo nucleótido, llevada a cabo entre especialistas de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UC y de la Universidad de Gante, en Bélgica.

“Desde el 2008 el país no tiene que importar reproductores nuevos, pero también hacía varios años que no efectuábamos un estudio genético de la especie. Así que, junto al centro de Referencia Internacional de la Artemia, perteneciente a esa universidad foránea, iniciamos ese análisis transgeneracional que ha liderado el MSc. Enrique Casado Simons, profesor de la facultad de Ciencias Agropecuarias de la UC”, explicó el vicerrector de la UC, Dr. C. Amílcar Arenal Cruz.

“Con el Polimorfismo de un solo nucleótido obtuvimos diferentes indicadores genéticos que nos permitieron conocer las características de las familias de camarón existentes en los seis bancos reproductores que tienen nuestras provincias. Además, comprobamos que en ellas existe independencia y poca consanguinidad, estudiamos cómo se comportan cada uno de esos bancos, cuáles presentan mejores características fenotípicas a nivel de cultivo de estanques e identificamos también los de mejor comportamiento productivo”, explicó Casado Simons.

Todos estos resultados en busca de cultivar un camarón más saludable, en los que se emplearon técnicas muy novedosas de la biología molecular, aprendidas y perfeccionadas también en capacitaciones y adiestramientos en la Universidad de Gante, tuvieron un valor agregado y práctico, pues a partir de la información generada los productores crearon una nueva línea de reproducción.

“Es decir no solo nos quedamos en la caracterización sino que al conocer los de mayor diversidad genética e identificar los de más impacto en el cultivo, estos se combinaron para lograr mejores rendimientos y un producto más sano”, agregó el especialista para quien cada uno de estos aportes científicos resulta fundamental para la defensa próxima de su Tesis de Doctorado.

MÁS DETALLES SOBRE LA INVESTIGACIÓN DEL MSc. ENRIQUE CASADO, EN LA SIGUIENTE ENTREVISTA POR WHATSAPP

Por su parte, Arenal Cruz explica que a la investigación se le sumó  el conocer genéticamente cuál de las familias puede ser más resistente al amonio, lo que permite una mejor toma de decisiones con el fin de fortalecer la resistencia a este tóxico, que se da cuando ellos se están cultivando. “Cada uno de estos resultados está recogido en un artículo que tendrá publicación en una revista científica de alto impacto”, puntualizó.

UNIVERSIDAD-CIENCIA-EMPRESA

No engavetar resultados científicos, llevar la ciencia más de allá de las academias, que sea aplicada en las empresas, fábricas e instituciones es muy necesario en estos tiempos en los que la producción de alimentos es un escenario fundamental en el desarrollo socioeconómico de la mayor de las Antillas. Para bien de sus profesionales, desde el 2015, la ciencia enlaza a la Universidad de Camagüey con la Unidad Empresarial de Base para el Cultivo del Camarón (CULTISUR), ubicada en el sureño municipio de Santa Cruz del Sur.

Hasta esa entidad también ha llegado la caracterización genética del camarón de cultivo en Cuba desarrollada por los profesores de la UC. Sobre el empleo de las ventajas que ofrece el estudio, la especialista de Recursos Humanos que atiende Seguridad, Salud y Capacitación, Niurka Alemán Corso: “Este es, sin dudas, uno de los resultados que implementamos en la empresa, tras el conocimiento adquirido en las capacitaciones impartidas por la sede central y el Centro Universitario Municipal. Su uso nos ha posibilitado incluso descartar aquellas familias con mayor consanguinidad, y por supuesto, tener mejores resultados en los indicadores de eficiencia en la reproducción del marisco”.

CULTISUR es una unidad puntera en Cuba en la exportación del camarón para mercados europeos y asiáticos. La empresa pretende en 2021 llevar al mercado internacional el 80 por ciento de las más de 1700 toneladas que plantea obtener en el año y para ello les resulta fundamental seguir utilizando la ciencia en favor de elevar el rendimiento y la calidad

Gran relevancia presenta ya esta investigación a nivel provincial y nacional, que permite establecer programas de mejoras genéticas para el incremento de la producción y calidad de la camaronicultura, fortalece el crecimiento de la economía nacional y potencia el vínculo Universidad-Empresa.

La Universidad de Camagüey es una institución con un presente y futuro de hombres de ciencia. Enrique, Amílcar y el resto de los expertos involucrados en el mejoramiento del cultivo del camarón no descansan. ¿Sus perspectivas? Trazan caminos dirigidos a nuevos estudios para comparar los elementos genéticos con los productivos para establecer marcadores genéticos y evaluar su nivel de impacto en el proceso productivo.

Por: Alexei Nápoles y Glendy Santiesteban (periodista de Radio Santa Cruz)