¿Cómo se comporta la calidad del aire en Cuba?

Los resultados de numerosos estudios internacionales, incluidos los realizados por organismos del Sistema de Naciones Unidas, ratifican que la exposición prolongada a una atmósfera enrarecida suele ser   especialmente perjudicial para las personas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, cáncer, mujeres embarazadas, niños y ancianos.

En el caso particular de Cuba, investigaciones desarrolladas en los últimos tres lustros por el Centro de Contaminación y Química de la Atmósfera (Cecont), del Instituto de Meteorología, reflejan que las ciudades con los peores niveles de calidad del aire son Mariel, Nuevitas, Moa, La Habana, Santiago de Cuba, Cienfuegos y Matanzas.

La doctora en Ciencias Rosemary López Lee, investigadora titular y jefa del Cecont, y el doctor en Ciencias Osvaldo Cuesta Santos, quien dirigió la entidad hasta 2017 y es un reconocido experto en el tema, precisaron a Granma que entre las causas fundamentales asociadas a los problemas de contaminación atmosférica en la Mayor de las Antillas figuran los errores de planificación territorial, el uso de tecnologías obsoletas, sobre todo, en la industria y el transporte, junto a la carencia de sistemas de tratamiento eficientes.

Resaltaron ambos especialistas que el inventario nacional de emisiones de las principales fuentes fijas contaminantes, realizado con un alto rigor científico a lo largo y ancho de nuestro país, y actualizado periódicamente, corroboró que el dióxido de azufre (SO2) es el contaminante que más se emite a la atmósfera en Cuba, seguido del dióxido de nitrógeno (NO2) y el monóxido de carbono (CO), asociados a la quema de combustibles fósiles.

A continuación se ubican, por su magnitud, las emisiones de material particulado PM 10 y PM 2,5, y los compuestos orgánicos volátiles diferentes del metano, puntualizaron.

«Visto de manera específica, los municipios de Moa, Mariel y Nuevitas son los máximos emisores de SO2, NO2 y CO a nivel nacional. También los de Cienfuegos y Matanzas muestran indicadores desfavorables», afirmaron.

En el caso particular de la capital, esbozó la doctora Rosemary López, los mayores problemas de contaminación atmosférica se localizan en La Habana Vieja, Regla, Diez de Octubre, Cotorro, Centro Habana y San Miguel del Padrón.

La Directora del Cecont puntualizó que las zonas más comprometidas están ubicadas alrededor de la bahía habanera, vinculadas con las emisiones de la refinería Ñico López, el grupo electrógeno de Regla y la central termoeléctrica de Tallapiedra.

«De forma general, las condiciones meteorológicas relacionadas con la ocurrencia de valores altos de polución del aire son la llamada inversión térmica (cuando la temperatura en las capas altas de la atmósfera es inferior a la de la superficie) y la calma relativa del viento» dijo.

La combinación de ambos factores evita la dispersión de los compuestos responsables de la contaminación y favorece que estos queden suspendidos y retenidos en los niveles bajos de la atmósfera. Así sucedió, por ejemplo, en la tarde del pasado jueves 6 de julio, en la ciudad de La Habana, cuando la urbe se vió cubierta por una densa bruma.

REVITALIZAR EL SISTEMA DE VIGILANCIA

Para el doctor Osvaldo Cuesta Santos, los inventarios de emisiones y la modelación de la dispersión de los contaminantes principales implementados en nuestras ciudades constituyen una valiosa herramienta científica en la gestión de la calidad del aire que, puesta en manos de los decisores a escala provincial y municipal, contribuirá al diseño y puesta en práctica de adecuadas acciones de mitigación.

«Si bien el país llegó a disponer de una red urbana destinada al control de la calidad de aire, que funcionó con efectividad hasta finales de la década de los 80 del pasado siglo (prácticamente colapsó con el llamado periodo especial), en la actualidad, y bajo la dirección del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), se dan pasos para rediseñar y revitalizar el sistema nacional de monitoreo ambiental y, dentro de él, al Sistema Nacional de Vigilancia de la Contaminación Atmosférica (Sinvca)».

Compuesta hoy por cinco estaciones principales y 11 secundarias, la red de monitoreo verifica el comportamiento de las emisiones de gases y aerosoles, así como de la composición química de la lluvia, significó el doctor Cuesta Santos.

El científico recalcó que los resultados de los estudios cualitativos y cuantitativos de la contaminación atmosférica son de suma utilidad para las labores de ordenamiento territorial, la mitigación del cambio climático, la gestión ambiental, la empresarial y el mejoramiento de la calidad de vida de la población, asentada en los lugares más complejos.

En opinión del profesor Osvaldo Cuesta, para lograr revertir el deterioro de la calidad del aire es imprescindible no solo reactivar y modernizar el sistema de monitoreo, también urge priorizar, mediante la aplicación de soluciones integrales, el tratamiento de las emisiones industriales en los planes de la economía nacional, fortalecer las investigaciones interdisciplinarias y disponer de un Decreto-Ley específico sobre protección de la atmósfera.

EN CONTEXTO 

  • En la actualidad, el Cecont ejecuta los proyectos investigativos Calidad del aire, condiciones meteorológicas y enfermedades respiratorias en La Habana, y Sistema de vigilancia del impacto de gases resultantes de la descomposición de algas Sargassum en la salud de la población.
  • Asociado al aumento de las emisiones locales de sulfatos y nitratos, y a la llegada de masas de aire procedentes del nordeste de Norteamérica, el tramo costero Mariel-Varadero, incluida La Habana, Cienfuegos, Santa Clara, Nuevitas y la zona minero-metalúrgica del norte de Holguín, son los territorios más expuestos a la acidificación de las lluvias en Cuba.

(tomado de Granma)