Barça-Madrid: Clásico a la vista

La tradición dicta que los centrocampistas son los amos del partido y que del dominio del centro del tablero depende lo que ocurra en las áreas.

En ese tránsito se decidieron los partidos y el estilo. Y por ahí se llenaron los clásicos de medios para la memoria: Muñoz, Del Sol, Zárraga, Santiesteban, Grosso, Velázquez, Del Bosque, Pirri, Netzer, Stielike, Michel, Zidane, pasando por Schuster y Müller, que vistieron las dos camisetas, y también Gonzalvo, Segarra, Fusté, Asensi, Marcial y por supuesto Iniesta y Xavi, que con Busquets marcaron el tiempo en la era de Messi. A veces tocaba el Madrid y corría el Barça y al revés. Ahora el clásico comparece con las camisetas cambiadas. Este Madrid quiere tener la pelota.

Resulta que el Barça pudo jugar perfectamente con el centro del campo que puede disponer mañana el Madrid: Isco, Kroos y Modric. A los tres les tuvo en cartera el Barcelona, con los tres habló y los tres cuadraban en su idea de juego. Los tres, por diferentes razones, no llegaron al Camp Nou. Pero los tres tienen el denominado perfil Barça: saben guardar el balón, juntarse, leer los partidos y no tienen prisa; en un rondo, los tres estarían más tiempo fuera que dentro.

El Barça, sin embargo, ya no es lo que era. Luis Enrique le ha dado la vuelta. Confió su suerte a la pegada, algo muy propio del Madrid, desde que se presumía que bastaba con Casillas y Ronaldo, el Gordo, para dominar el campo. En su apuesta, ha renunciado a elaborar. Ahora Iniesta trabaja y corre más que juega, Xavi interesa más en el camerino que en el campo y apuesta por Rakitic y Rafinha, buenos futbolistas, por agitadores antes que por combinadores. El rondo es historia, toca volar y ya no se aplauden en el Camp Nou las conservaciones de balón.

“Me gustaría tener más pausa, pero si podemos meter un gol en una contra no les voy a pedir que se paren y vuelvan a empezar”, ha dicho Luis Enrique, que prefiere ver a sus volantes en el área contraria finalizando antes que elaborando. “Le sale de dentro”, cuentan los que le conocen, sabedores de que prefiere presionar la pérdida de balón a iniciar el juego.

Los técnicos del Madrid, por su parte, han llegado a una conclusión agridulce. Disponen de una plantilla soberbia en la que destacan cuatro o cinco de los mejores jugadores del mundo para ocupar la línea creativa en un esquema de 4-2-3-1. Modric, Kroos, James e Isco son ideales para combinar y alimentar al punta. Hay sobreabundancia de talento. Pero ese lujo contrasta con dos obstáculos. Primero, la imposibilidad de encontrar el sitio adecuado en zonas que ya están ocupadas por Bale, Benzema y Cristiano. Segundo, la necesidad de acomodarse al mediocentro, en donde Kroos, Modric e Isco deben dedicarse a labores defensivas contra su naturaleza. En esa posición al Madrid le falta un Busquets, o un Alonso.

Arrigo Sacchi, que fue director deportivo del Madrid y constituye un elemento determinante en la formación de Carlo Ancelotti como entrenador, observa el problema con claridad. “Un equipo es un puzle”, dice. “Si no pones todas las piezas en la posición correcta el equipo no se forma. Kroos es un mediapunta que jugó muy bien en la primera parte del año. Fue una de las claves del Madrid en el primer clásico. Pero no es un mediocentro puro”.

Los analistas del Madrid tienen el problema bien estudiado. Los goles más dañinos que recibió el equipo coinciden con situaciones del juego en las que el mediocampo se separa de la línea de zagueros dejando un hueco por el que se filtran los atacantes o los mediocampistas. Kroos es el primer responsable de cubrir ese espacio para no dejar expuestos a Ramos y Pepe.

El alemán cuenta sus descuidos por brechas en defensa y goles que hicieron mucho daño al Madrid. El 2-2 en Anoeta; el 1-2 en el primer derbi, en el Bernabéu; el 1-1 en Mestalla; el 1-0 y en el 2-0 en el último derbi; y el 1-1 en el empate contra el Villarreal, pusieron de manifiesto que Kroos no es un experto en cerrar los accesos interiores a la portería. Si a su lado solo cuenta con dos mediapuntas para tapar huecos, porque ni Bale ni Cristiano ayudan en defensa, el problema amenaza con una crisis.

“El mediocentro del Barça es más equilibrado que el del Madrid”, apunta Quique Sánchez Flores. “Los delanteros del Madrid son como trapecistas que actúan sin red. Busquets ocupa mucho campo por detrás mientras que Kroos, que durante toda su carrera jugó en posiciones más adelantadas, no llega. Si Kroos jugase con Xabi Alonso sí habrían podido equilibrar al equipo”.

Al Madrid le falta una pieza para completar el puzle perfecto y el Barça se complace en saltarse las estaciones intermedias. Las estadísticas indican un cambio: el centro del campo del Barça solo ha participado en el 25% de los goles en la Liga; los del Madrid lo han hecho el 48%.

Luis Enrique les pide a sus medios que busquen a Messi. Y Messi es el maestro por antonomasia en el arte de ganarle la espalda a tipos como Kroos.(PL)