Temporada ciclónica 2011, muy activa y relativamente benigna

Washington.- La temporada ciclónica para el Atlántico norte, Mar Caribe y Golfo de México concluyó el pasado 30 de noviembre con un saldo inicial de 18 tormentas con nombre, siete de las cuales alcanzaron la categoría de huracán, tres de ellos, clasificados como de gran intensidad. Informes preliminares de expertos estadounidenses que deberán ser avalados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), señalan además que el período, es el tercero de más actividad en la zona desde que se tienen registros, e igualó a los de 1887, 1995 y 2010.

En esta ocasión, fue Irene el sistema de más preocupación, un huracán que estremeció grandes ciudades del este de Estados Unidos, y causó estragos a su paso por el Caribe.

"Irene rompió la amnesia de huracán que se puede desarrollar cuando los lapsos de tiempo entre las tormentas que tocan tierra son muy prolongados", dijo Jack Hayes, director del Servicio Meteorológico de la Administración Nacional de Océanos y Atmosfera (NOAA).

Esta temporada fue un recordatorio de que las tormentas pueden golpear cualquier parte y que todas las regiones tienen que estar preparadas para cada temporada de huracanes, acotó.

Meteorólogos consideran que un fenómeno de baja presión establecido en la costa estadounidense durante todo la temporada sirvió de escudo para que los ciclones se mantuvieran en aguas abiertas y terminaran por morir en el Atlántico norte.

De todas formas, los pronósticos realizados fueron sobrepasados en cuanto a número, ya que estaba prevista la formación de 16 tormentas tropicales.

Sin embargo, aún cuando algunos países padecieron inundaciones y deslaves importantes, y varias personas murieron en República Dominicana, Puerto Rico y Estados Unidos, lo cierto es que el período, fue bastante benigno, ya que la mayoría de los meteoros no tocaron tierra.

Algunos datos de interés.

La primera tormenta tropical de la temporada fue Arlene, que se formó en el Caribe y afectó a México entre el 29 de junio y primero de julio. Luego se formaron Bret, Cindy, Don, Emily, Frankin, Gert y Harvey.

Para el 20 de agosto llegó Irene, y más tarde, el 28 apareció José, que se disipó un día más tarde. Katia, Lee, María y Nate, continúan la lista.

La temporada se despidió con Ophelia, Phillippe y Rina, éste último, entre el 23 y 28 de octubre, un fenómeno climático que alcanzó vientos de 177 kilómetros por hora y afectó gravemente a Centroamérica.

Sean surgió sobre el 4 de noviembre en la costa del extremo sur de Carolina del Norte, como un ciclón no tropical, aunque con posterioridad recibió la categoría de tormenta tropical.

La práctica de relacionar a los fenómenos meteorológicos comenzó hacia los primeros años del pasado siglo, con el objetivo de ayudar a identificarlos rápidamente en los mensajes de alarma.

En el caso de que más de 21 ciclones tropicales con nombre ocurran en la temporada del Atlántico, tormentas adicionales tomarán su nombre del alfabeto Griego: Alpha, Beta, Gamma, Delta. (PL)