¡4,7!

¡4,7!A 50 años de la Revolución triunfante, Cuba alcanzó la más baja tasa de mortalidad infantil en toda su historia C ( 4,7 por mil nacidos vivos en el 2008!C , indicador internacional que sintetiza el bienestar y desarrollo de una población, porque presupone la calidad y accesibilidad al sistema sanitario de una nación y altos niveles educacionales.

La aplicación de una política social centralizada en manos del Estado permitió la concentración y distribución de los recursos con un mayor grado de integralidad y con igualdad de condiciones para lograr la equidad en el acceso a los servicios asistenciales.

Esta política ha posibilitado dar prioridad a la atención de los sectores más vulnerables, de manera especial a las madres y los niños, lo que se muestra de forma inequívoca cuando observamos el indicador de mortalidad infantil en las 14 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud.

De acuerdo con los datos preliminares ofrecidos este primero de enero por directivos del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) y de la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, nueve provincias muestran tasas por debajo de 5,0. Son ellas, Las Tunas, 2,7; Villa Clara 3,3; Holguín, 3,3; Granma, 4,0; Matanzas, 4,1; La Habana, 4,2; Sancti Spíritus, 4,2; Camagüey, 4,7; y Cienfuegos, 4,8. También el municipio especial Isla de la Juventud con 2,9.

Asimismo, 26 de los 169 municipios cierran con una tasa de cero en mortalidad infantil. En Pinar del Río: San Luis y Mantua; La Habana: Bejucal y Guanajay; Matanzas: Martí, Unión de Reyes, Ciénaga de Zapata, Calimete y Los Arabos; Villa Clara: Caibarién y Cifuentes; Cienfuegos: Aguada de Pasajeros; Sancti Spíritus: Jatibonico y La Sierpe; Ciego de Ávila: Florencia y Baraguá; Camagüey: Guáimaro; Las Tunas: Majibacoa y Amancio Rodríguez; Holguín: Cueto y Sagua de Tánamo; Granma: Cauto Cristo, Media Luna y Campechuela; Guantánamo: Imías y Manuel Tames.

Estos indicadores ponen de manifiesto, además, la fortaleza del justo sistema social que prevalece en un país de poco más de 11 millones de habitantes, criminalmente bloqueado y devastado con saña por tres huracanes que afectaron en apenas un mes prácticamente a toda la Isla y durante los cuales se mantuvo con especial celo el cuidado y la atención médica de las embarazadas, madres y niños bajo la dirección de nuestro sistema de la Defensa Civil.

Contrasta que Estados Unidos, el país bloqueador, registra una mortalidad infantil de 6, aunque atendiendo a las barreras existentes entre ricos y pobres, en las franjas habitadas por la población más desposeída esta tasa es, como mínimo, 2,4 veces superior. En su conjunto los países industrializados tienen un indicador de 5.

En Cuba durante el 2008 ocurrieron 122 556 nacimientos, con un incremento de la natalidad de 10 184 niños y niñas con relación al año anterior, de los cuales fallecieron 579 como consecuencia fundamentalmente de afecciones perinatales, anomalías congénitas e infecciones.

La causa de muerte que más descendió, de una tasa de 1,3 a 0,9 por mil nacidos vivos, fue la de malformaciones congénitas, como resultado de los programas de pesquisaje prenatal y el de Ultrasonido que se realiza a todas las gestantes durante el primero y tercer trimestre del embarazo.

Al conocer la noticia del 4,7 de mortalidad infantil, el ministro de Salud Pública, doctor José Ramón Balaguer, comentó a Granma que constituye un A excelente resultado@ . Fue Fidel quien nos planteó, dijo, la posibilidad de obtener cifras por debajo de 5,0, y citó entre los factores que han determinado estos resultados la dedicación y calidad científica de los trabajadores de la salud, la integración de la atención primaria y el nivel hospitalario, la existencia del hogar materno, la tecnología incorporada a las neonatologías y terapias intensivas pediátricas.

Felicitamos por ello a nuestros trabajadores de la salud, que nos permiten arribar al cincuentenario del triunfo de la Revolución con este resultado, destacó el también miembro del Buró Político del Partido.

Durante el 2008 mejoran además la tasa de mortalidad del menor de cinco años, que disminuye de 6,7 a 6,2; la de mortalidad escolar, de 2,1 a 1,8, con 57 fallecidos menos; y el índice de bajo peso al nacer con una reducción de 5,2 a 5,0.

A FAVOR DE LA MADRE Y EL NIÑO

Desde cualquier ángulo que se miren los logros alcanzados por la salud pública cubana en medio siglo de Revolución, habrá que concluir que, al menos, descansan en cinco factores fundamentales: la firme voluntad política del Gobierno Revolucionario; la accesibilidad y gratuidad de la atención en salud; la formación creciente de recursos humanos; el desarrollo y dominio de los avances científico-técnicos, lo que se traduce en la eficiencia de los medios para controlar la frecuencia de enfermedades y la mortalidad infantil y general; y en una gran movilización social en tareas de promoción y prevención sanitaria.

En los indicadores de mortalidad infantil, década a década, pueden apreciarse los significativos avances: antes de 1959, una tasa de más de 60; 1969, 46,7; 1979, 19,4; 1989, 11,1; 1999, 6,5, y en el 2008, 4,7.

En los años 60 se crea el Servicio Médico Rural, áreas de salud y policlínicos y un sistema nacional sanitario accesible para toda la población, universal y gratuito. También se inicia el programa de lucha contra las enfermedades infecciosas y un plan de vacunación con amplia participación popular.

El policlínico comunitario y el programa de atención materno-infantil se establecen en los 70, periodo en que pasa a los gobiernos locales la atención al sector salud y la formación de sus recursos humanos. En la década de los 80 se introduce el modelo de medicina familiar, hay facultades de Ciencias Médicas en todas las provincias, y un fortalecimiento de la red de servicios hospitalarios. Comienza la introducción y extensión de las tecnologías de avanzada y el desarrollo del programa de especialidades médicas y de la industria médico-farmacéutica.

La decisión del gobierno en los 90 de mantener un alto nivel de apoyo presupuestario al sistema nacional de salud, evitó una catástrofe humana en los años más duros del periodo especial (1990-1995), luego del desmantelamiento de la Unión Soviética, el recrudecimiento del bloqueo y la aprobación en 1992 de la Ley Torricelli, que agudizó carencias y no pocas acciones de salud perdieron fuerza e hicieron peligrar incluso algunos indicadores.

No obstante, la firme voluntad política de mantener aun en las más difíciles circunstancias los logros alcanzados, hizo posible encontrar vías alternativas conducentes a la preservación de las conquistas en Salud, con especial énfasis en los cuidados a las madres y los niños. Desde entonces hasta la fecha se han establecido 40 subprogramas para la atención materno-infantil que han permitido alcanzar los éxitos de hoy.

Ellos abarcan desde la vacunación contra 13 afecciones prevenibles, el control de las enfermedades diarreicas, reducción del bajo peso al nacer, detección del cáncer cérvico-uterino, de mama y de la infancia, detección prenatal y en los recién nacidos de dolencias congénitas, que incluye una red de Cardiología Pediátrica, hasta la atención y dietas a los niños con enfermedades crónicas.

La tasa de 4,7 de mortalidad infantil que logra Cuba ahora es el resultado de una épica lucha, contra viento y marea, que ha librado la Revolución a favor del primero de los derechos humanos: la Salud.

En esa indeclinable batalla ha prevalecido una idea básica sostenida por Fidel en la esfera sanitaria que es la de resolver los problemas, satisfacer las necesidades del pueblo, sustentado en una concepción verdaderamente socialista, sin que medien elementos mercantiles ni económicos.

(José A. de la Osa/ Diario Granma)