Santacruceño Reynaldo Sánchez Brígido rememora días de lucha revolucionaria

El plan quedó trazado sin riesgo a caer en el “pozo” del fracaso. Reynaldo Sánchez  Brígido y su compañero de lucha Orlando Casas desactivaron la planta eléctrica de la finca El Cenizo, ubicada en aquel entonces en los predios del municipio camagüeyano de Vertientes. El chalet del ricachón “traga tierras” quedó sin fluido eléctrico.

“Aprovechamos la sorpresa, aunque sólo llevábamos encima una linterna,  un revolver calibre 45 y un cuchillo. Casas tocó a la puerta de la residencia. Uno de los obreros desde adentro preguntó quién era. Yo le respondí: ríndanse, están rodeados por los rebeldes.

Cuando el atemorizado hombre decidió asomar la cabeza en medio de la oscuridad le coloqué el arma blanca en el cuello, exigiéndole la entrega de todo el armamento. Quiso engañarnos diciéndonos que el dueño de El Cenizo se había llevado ese pertrecho para La Habana.

 Orlando empujó al sujeto y entramos a la morada. El registro duró pocos minutos, enseguida hallamos los “hierros”, además de 600 y pico de tiros”.

El santacruceño Sánchez de acuerdo con el camarada de acción entregó gran parte de lo obtenido al Movimiento 26 de Julio (M-26-7), del cual eran miembros. Estos trabajadores de la arrocera de Vertientes, siguieron el rumbo decidido. “Fuimos hasta la zona de Jobabo, ubicada en el Central Francisco (hoy Amancio Rodríguez)”.

Los audaces jóvenes clandestinos hacen contacto casi a finales de 1958 con la Columna número 13 del Ejército Rebelde al mando de Víctor Mora. “Nos recibió el Capitán Conrado Benítez”.

Se  le asignan a la tropa distintas misiones en la parte del sur camagüeyano. “Estuve por Sierra de Cubitas para impedir  algún movimiento del enemigo”.

Al triunfar la Revolución cumplen los barbudos soldados la orden de Fidel: “Fuimos los fundadores de la Policía Nacional Revolucionaria. Me desempeñé en el servicio de línea como vigilante. En la academia del Ministerio del Interior (MININT) de Camagüey adquirí conocimientos de mecanografía, de igual manera pude prepararme en la especialidad de negociado judicial”.

En cuanto los mercenarios al servicio norteamericano invaden Cuba por Playa Girón, “los policías nos unimos a la defensa circular de Santa Cruz del Sur, después ejecutamos ese deber durante los días que permaneció la Crisis de Octubre”, señaló. Vencer o morir era el cometido principal en esos períodos de peligro. La patria no se entregaría al imperialismo.

Los conocimientos de Reynaldo sobre técnica agrícola y equipos de bombeo, le propiciaron cumplir en nombre del MINIT tareas de ese tipo en la granja cañera Héroes de Leningrado, asentada en los predios del central Haití. “La jefatura provincial requirió de mi presencia allí durante dos años, luego quise licenciarme. Sin embargo continué en ese lugar hasta jubilarme”.

“Ahora estoy dedicado a cultivar la tierra”, refirió el entrevistado. “Esta es la nueva batalla en la que nos encontramos muchos cubanos para sustentarnos con nuestros propios esfuerzos”, indicó finalmente.