Reparaciones programadas refuerzan producciones en flota pesquera santacruceña



Imágenes en Facebook

En el vuelo, casi juguetón, las gaviotas emiten los distintivos gorjeos sobre las numerosas embarcaciones atracadas en la rada. A bordo de la mayoría de ellas los hombres de las brigadas de mantenimiento naval y pescadores expresan el optimismo por los grandes avances en los mantenimientos emprendidos a varias de esas naves y la apertura de básicas reparaciones en otras. En ese colectivo de piel salitrosa el trabajo no proporciona milagros, sino logros

Un total de 44 navíos del tipo ferrocemento y plásticos destinados a la captura de la escama, el camarón, pepino de mar, ostión, enviadas (dedicadas al traslado de las producciones desde las zonas de pesca) y un barco taller, reciben las reparaciones capitales o medias, acorde a un plan de mantenimiento que organiza el departamento técnico en la Empresa Pesquera e Industrial “Algérico Lara Corea” (EPISUR) de Santa Cruz del Sur, según el programa de veda en cada especie.

“Para poder realizar las respectivas restauraciones efectuamos una demanda de recursos materiales, tras realizarse, primero, el reconocimiento establecido. Se determina así lo que hace falta, la mano de obra a utilizar y el tiempo que requerirá ejecutar esas labores”, explicó Ileana Sánchez Wint, técnico en construcción y reparación naval.

Las supervisiones se encuentran concebidas en cronogramas enmarcados de las partes naval, mecánica diesel, electricidad, carpintería, soldadura y comunicación. “Todo dirigido a terminar cada tarea con la eficacia orientada, lo que avala el cumplimiento luego, de los planes de entrega por cada una de las embarcaciones hacia la industria”, agregó la también especializada en los astilleros de Guidonia en Polonia, desde el 1979 a 1982.

“Nos quedan algunos detallitos por terminar pero estamos contentos. Le puedo asegurar que tenemos mayores comodidades y mejores condiciones de vida en nuestra “casa flotante”. Quedaron nuevas la cubierta y la obra viva” (segmento de flotación de la nave que mantiene contacto permanente con el mar).

“Estamos ansiosos por zarpar… Cuando se haga el reconocimiento por los que saben se nos dará el autorizo”, planteó Luis Suárez Áreas, patrón del ferrocemento 53, dedicado a la pesca de especies de escama.

A Oscar García Ripol le fue destinada la zona donde está el potente motor. “A brocha le di este color verde. Ha quedado parejo… Lo puede explorar por cualquier parte. Hemos trabajado muy duro. El motor y el caso del barco son nuevecitos, eso nos garantiza otros cinco años más de responsabilidad sin pararnos por rotura”, declaró Oscar García Ripol, motorista de la enviada número 22.

Durante el 2014 se acometieron algunas mejoras en ferrocementos langosteros, camaroneros y escameros. En el caso de los camaroneros 11 y 23, se decidió enviarlos hacia los astilleros de la provincia Cienfuegos, pocos meses antes de finalizar el pasado calendario, en los que se ha invertido, hasta el momento, una cantidad superior a los 117 mil pesos y más de 37 mil pesos cubanos convertibles.

Motores nuevos les fueron adaptados a dos, de las cinco lanchas comprometidas en la captura del pepino de mar y a una tercera se le puso otro sin necesidad de hacer precisas inventivas. “Las restantes barcas tienen los motores en perfectas condiciones. Ya tenemos en nuestros almacenes los cinco compresores que se compraron para este tipo de actividad”, confirmó Jorge Leyva Cardoso, jefe del departamento naval.

El incremento en la calidad reconstructiva de cada una de las naves en la “Algérico Lara Correa” favorecerá los días de campaña pesquera. Muy pronto los hombres de las laboriosas flotas volverán a poner proa hacia el deber. Llevarán en las mentes un único propósito: retornar a puerto con los planes cumplidos. Sobre sus cabezas irán las gaviotas regalándoles sus peculiares canturreos costeros.