[:es]Recuerdan santacruceños Emboscada de Pino Tres hace 59 años[:]

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Al convite fue la tiranía de podridas manos a brindar por las ultimadas vidas de 33 revolucionarios.

Un parte oficial del Estado Mayor del Ejército comunicaba que miembros del Regimiento Dos, Agramonte, habían cercado a un grupo de rebeldes en los montes de San Miguel del Junco, situados entre los centrales Macareño (luego Haití) de este territorio y Francisco (actual Amancio Rodríguez), perteneciente a la provincia de Las Tunas.

Aseguraban, además, en el parte oficial, haber causado grandes pérdidas materiales y de equipos a los alzados.  Los subordinados al dictador reportaron sólo cuatro heridos graves en sus fuerzas.

La Columna número 11 Cándido González, al mando del Capitán Jaime Vega caía en grave revés táctico. El jefe de la tropa descuidó las medidas de seguridad contenidas en las instrucciones recibidas.

Avanzó la numerosa tropa en camiones por una zona dominada por el enemigo. Así lo daba a conocer Fidel por la clandestina emisora Radio Rebelde, desde la Sierra Maestra, el 17 de octubre de 1958.

A descarga cerrada “rugió” la emboscada, exactamente a las  2:00 a.m, los monstruos escondidos tras los “sumisos” matorrales y campos de caña, emplazaron las ametralladoras. Tenían la total ventaja.

Cayeron prisioneros 11 de los barbudos, quienes en mal estado físico no pudieron ser recuperados en medio de la total oscuridad.

Fueron trasladados al hospitalito de Macareño donde recibieron tratamiento médico. La tenebrosa orden del Teniente Coronel Suquet “cuarteó” las paredes del inmueble: “Todos los heridos morirán”.

Indigna fue la insensibilidad de esas bestias. Colocaron a los rehenes sobre un camión, acomodándolos sobre varias colchonetas. Tras haber avanzado algunos kilómetros se llevó a cabo la malsana solicitud del militar de superior jerarquía. El sargento Otaño lanzó dos granadas de mano hacia los cuerpos indefensos. Luego él mismo ametralló a los que aún agonizaban.

El Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, señaló a través de la  encubierta emisora, que ningún responsable de tales actos tendría escapatoria. No los salvará siquiera un viraje del ejército a última hora… Ante cualquier golpe de estado se produciría la entrega inmediata a los tribunales de guerra de los militares y políticos enriquecidos a costa de la sangre y el dolor del pueblo.

La justicia del deber efectuó lo acordado. A la Revolución Cubana recién triunfada nada podría obstruccionarla en lo adelante.

Combatientes, estudiantes, trabajadores y pueblo en general volverán este 27 de septiembre al mausoleo de Pino Tres a rendirle consciente homenaje a los inolvidables mártires en el aniversario 59 de su caída en combate. Los objetivos de su lucha se convirtieron en victorias indestructibles.[:]