Proyecto busca ampliar tratamiento y reúso de aguas residuales en Cuba (+ Video)

(Fotos y Video: Fidel Alejandro Rodríguez)

El Antiguo Almacén del Tabaco y la Madera es uno de los sitios más llamativos de la rejuvenecida Alameda de Paula, en La Habana Vieja. Como resultado de una inversión de la Oficina del Historiador de la Ciudad, ese espacio, antes lleno de escombros y olvidado por el tiempo, se convirtió en un atractivo local, donde hoy es posible degustar desde cerveza artesanal hasta platos típicos de la comida cubana.

Allí, una moderna tecnología para la elaboración de la cerveza se combina con el ambiente acogedor, para crear un espacio que resulta atractivo y, sobre todo, no contaminante, ya que cuenta con una novedosa planta para el tratamiento a los residuos de los procesos industriales de la cervecera.

Estos desechos no van a parar al mar, sino que, desde hace varios meses, una nueva tecnología— llegada a Cuba como parte del proyecto “Más agua para todos”, financiado por la Unión Europea en conjunto con el Reino de los Países Bajos— permite verterlos a la Bahía de La Habana sin rastros de contaminación, una alternativa sostenible en un contexto donde, en el mundo, más del 80 por ciento de las aguas residuales llegan al medio ambiente sin tratamiento.

Apostar por estrategias que permitan el tratamiento y reúso de los residuales, conscientes de que su gestión adecuada es una vía sostenible de ahorrar el vital líquido, es parte de los objetivos de este proyecto, liderado por la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE), el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) y el Instituto para la Educación del Agua (IHE Delft) con sede en Delft, Holanda.

“Esta propuesta está contemplada dentro del programa para enfrentar la sequía que afecta a Cuba. Toda el agua residual que se pueda tratar y posteriormente reusar, es agua dulce que podría utilizarse para el riego de jardines, el enfriamiento de sistemas de refrigeración, y la limpieza de calles y vehículos, por lo que repercutiría en un ahorro del preciado líquido”, explica Orestes González Díaz, profesor del Centro de Investigaciones Hidráulicas de la CUJAE y uno de los líderes de este proyecto.

Utilizar el agua de manera racional, así como explorar vías para su tratamiento y reúso son algunos de los mayores desafíos que afrontan los países en vías de desarrollo.  Cuba, que atraviesa por una severa sequía que afecta en mayor medida a las provincias centrales y orientales, tiene entre sus prioridades el ahorro y reciclaje del agua, por lo que este proyecto resulta una propuesta interesante

Desde la cervecera ubicada frente a la Bahía habanera, hoy es efectivo el tratamiento eficiente de residuales, sin embargo, aún esa agua no es utilizada con otros fines. En Cuba, el índice de aprovechamiento de los residuales todavía es bajo. Sitios pioneros en el uso de estas tecnologías, como los establecimientos hoteleros, aún no rebasan el 15 por ciento de reúso.

Biorreactores de membrana, tecnología para tratar los residuos

El Biorreactor de membrana (MBR) permite tratar eficientemente las aguas residuales fruto de los procesos industriales de la cervecera, y verterlas a la Bahía sin contaminar. Foto: Fidel Alejandro Rodríguez/ Cubadebate.

El Biorreactor de membrana (MBR) permite tratar eficientemente las aguas residuales fruto de los procesos industriales de la cervecera, y verterlas a la Bahía sin contaminar. Foto: Fidel Alejandro Rodríguez/ Cubadebate.

Un primer paso en el proceso de tratar y reusar el agua residual es el hecho de contar con una tecnología eficiente. De acuerdo con el coordinador del proyecto y profesor asociado de tecnología de tratamiento de aguas residuales en IHE Delft, Carlos López Vázquez, la planta que hoy trata los residuos de la cervecería de la Bahía, conocida como Biorreactor de membrana (MBR), surgió en los años 80 y permite tratar los residuos líquidos y generar un agua de altísima calidad.

Frente a la Bahía de La Habana, López Vázquez nos muestra el principio de funcionamiento de esta tecnología. “La planta constituye una modificación de los sistemas actuales de lodos activados. Se tiene un tanque con las bacterias con oxígeno y estas van removiendo los contaminantes. Es un proceso que permite la extracción del agua a través de una membrana, dejando dentro del tanque las bacterias y obteniendo agua de una pureza tal, que podría reutilizarse de forma casi directa, pues se han encontrado concentraciones casi nulas de agentes patógenos”, argumenta, mientras enseña a Cubadebate el líquido resultante.

Donado a Cuba por la Unión Europea como parte del proyecto “Más agua para todos”, el biorreactor de membrana fue probado inicialmente en la Planta Hicacos de Varadero. Allí existe una planta para el tratamiento de residuales y la idea fue estudiar ambas tecnologías, para evaluar su eficiencia en la remoción de contaminantes.

El resultado del estudio, en el que participaron especialistas del INRH, mostró que, en cuestiones de operación, mantenimiento y costo, el MBR es una tecnología más costosa; pero tiene como ventaja que ofrece un agua que podría reutilizarse de manera directa.

El máster en ciencias Iván Fernández, de la empresa Aguas de La Habana del INRH, considera que esta tecnología tiene un impacto sobre las otras, porque produce un efluente de una calidad superior. “Es capaz de cumplir todas las normativas de reutilización de las aguas residuales, de ahí que toda el agua que trates la puedes reutilizar de forma directa, a diferencia de otro tipo de sistemas, que conllevan la implementación de otro tren tecnológico”.

“La Planta para tratamiento de residuales de Hicacos cuenta con un tratamiento adicional terciario que puede llegar a niveles similares a los del MBR; pero la diferencia está en que el biorreactor de membrana ocupa tres o cuatro veces menos área, lo que lo hace una opción más interesante para lugares donde el espacio es un factor a tener en cuenta, como pueden ser hoteles o algunas industrias”, destaca López Vázquez.

En torno al tema del área ocupada por estas tecnologías, sugiere López Vázquez: “El MBR no lo podemos utilizar en el sector rural, donde contamos con mucha área, pero tal vez con poca energía; sin embargo, tendría mayor potencial para ubicarse en el sector turístico, así como en zonas urbanas donde haya puntos de desarrollo esenciales como la Bahía de La Habana”.

Descontaminar para luego reciclar: una nueva vida al agua

El MBR trabaja con altas concentraciones de lodo: Foto: Fidel Alejandro Rodríguez/ Cubadebate.

El MBR trabaja con altas concentraciones de lodo: Foto: Fidel Alejandro Rodríguez/ Cubadebate.

De acuerdo con los resultados del proyecto “Más agua para todos”, la implementación de una tecnología de este tipo en la totalidad de los hoteles del país permitiría ahorrar hasta el 20 por ciento del agua dulce consumida en el sector turístico de Cuba; mientras que, para ahorrar igual cantidad en el sector urbano, estas plantas deberían reutilizar al menos el 12 por ciento del volumen de agua residual generado actualmente.

Una de las mayores ventajas de los sistemas biorreactores de membrana tiene que ver precisamente con las posibilidades de reúso del agua generada.  “Estamos hablando de membranas que tienen un paso de 0,04 micra, lo que elimina todas las bacterias y muchos virus. Esta agua resultante, con una cloración de seguridad, podría usarse en el riego de jardines, limpieza de calles, autos, refrigeración, así como para los aires acondicionados, por lo que sería una solución viable para la industria cubana, ya que ahí podrían cerrarse los ciclos”, asegura el profesor Orestes González, quien añade que estos sistemas trabajan con concentraciones de lodo muy altas, por lo que podría ser empleado para el mejoramiento de los suelos, o como material de construcción.

Para expandir en Cuba las experiencias adquiridas en la utilización de esta tecnología, como parte del proyecto se han desarrollado tres talleres donde se han capacitado a más de 60 especialistas del INRH.

“Se habla ya de biorreactores de membrana en el ambiente de los proyectistas, y pensamos que es una tecnología a utilizar en lugares medioambientalmente sensibles del país”, considera González.

Para Virginie Coustet, encargada del programa de agricultura sostenible y seguridad alimentaria de la Unión Europea (UE) en Cuba, se trata de un proyecto que está en completa línea con las prioridades del país y que tiene gran importancia por su peso en la transferencia de nuevas tecnologías y la capacitación y formación de profesionales cubanos.

“El uso y el manejo optimizado del agua es una prioridad en Cuba, que padece de sequía. Tanto en la forma de utilizar el agua en los procesos industriales, como en la agricultura y el turismo se puede ahorrar mucho más, y la tecnología puede apoyar en esto. “Más agua para todos” es un paso exitoso, que esperamos pueda tener mucha sostenibilidad en el futuro para poder— con actores ya capacitados—, manejar este tema que es muy complejo y que pide mucha pericia”, asegura.

Nuevo hotel en Varadero podría utilizar MBR para tratamiento y reúso de sus residuales

Según adelantó a Cubadebate Antonio Hernández Martínez, director de Aguas de Varadero, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos valora introducir la tecnología MBR en un nuevo hotel que será construido en el popular polo turístico, con la finalidad de aprovechar las aguas residuales tratadas por el establecimiento, para un uso como las descargas de inodoros.

“Nosotros hoy reusamos en Varadero más de 400 mil metros cúbicos de agua, que no es mucho, pero si valoramos la cantidad de agua que brindamos al Polo y a las demás instituciones, es un paso de avance. El proyecto “Más agua para todos” ha demostrado que la operación del MBR es para nosotros importante y va a ser muy provechoso, no solo por la experiencia que tuvimos con el proyecto, sino por la aplicación que va a tener”, argumenta Hernández.

De acuerdo con este directivo, otro importante beneficio tendrá que ver con el área a ocupar por esta tecnología. “Hoy las plantas de residuales que tenemos en Varadero son de lodo activado, que llevan mucha área. Estamos hablando de terrenos de hasta mil metros cuadrados. Con una extensión del MBR en este polo turístico se posibilitaría que haya más espacio para construir hoteles y otras instalaciones importantes”, añade.

En un contexto en el que combinar el ahorro del preciado líquido con el cuidado al medio ambiente se torna una necesidad cada vez mayor, alternativas como la que hoy se implementan en el antiguo Almacén del Tabaco y la Madera, frente a la Bahía de La Habana, apuestan por un futuro en el que toda aquella agua que no hemos de beber, tampoco la dejemos correr.

Profesores de la Universidad Tecnológica de La Habana chequean la calidad del agua vertida luego de ser tratada por el MBR. Foto: Fidel Alejandro Rodríguez/ Cubadebate.

Profesores de la Universidad Tecnológica de La Habana chequean la calidad del agua vertida luego de ser tratada por el MBR, donado a Cuba por la Unión Europea. Foto: Fidel Alejandro Rodríguez/ Cubadebate.

En Video: Novedosa tecnología trata aguas residuales de cervecería en La Habana

Ahorrar agua en Cuba con investigación, tecnología y formación

Sin dudas los resultados científicos de esta iniciativa merecen una valoración en un contexto nacional en el que combinar el ahorro del preciado líquido con el cuidado al medio ambiente se torna una necesidad cada vez mayor; pero un tema que vale la pena situar en perspectiva tiene que ver con la manera en que este proyecto ha combinado la adquisición de novedosas tecnologías, con la formación de profesionales y estudiantes cubanos del sector hidráulico del país.

De acuerdo con José María Ameneiros, Director de Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de La Habana, este proyecto de su centro de estudios en coordinación con el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos refleja perfectamente lo que debe ser la educación universitaria: formación de personas, entrenamiento a profesionales de la industria, alianzas estratégicas con empresas que se mueven en la misma temática y transdisciplinaridad.

¿“De qué sirve estar demostrando las tecnologías, promover la investigación, si no la trasladamos a los actores principales en Cuba?”, se pregunta Carlos López Vázquez, coordinador del proyecto y profesor asociado de tecnología de tratamiento de aguas residuales en IHE, al considerar este el resultado más interesante de cuatro años de trabajo.

Novedosos equipamientos llegan a la CUJAE

Uno de los nuevos equipos llegados a la CUJAE como parte del proyecto "Más agua para todos". Foto: Fidel Alejandro Rodríguez.

Uno de los nuevos equipos llegados a la CUJAE como parte del proyecto “Más agua para todos”. Foto: Fidel Alejandro Rodríguez.

Además de novedosos equipamientos que han llegado al territorio fruto de esta colaboración, como la planta para el tratamiento de los residuos líquidos de los procesos industriales de la cervecera ubicada en el Antiguo Almacén del Tabaco y la Madera, también el laboratorio del Centro de Investigaciones Hidráulicas (CIH) de la Universidad Tecnológica de La Habana luce diferente desde hace varios meses, luego de recibir equipos para el análisis del agua, donados por la Unión Europea, quien financió todo el proyecto en conjunto con el Reino de los Países Bajos.

Allí, durante varios horarios del día, es posible ver a estudiantes y profesores interactuando con estas herramientas y aportando con sus investigaciones a los objetivos del programa.

“Como parte de los resultados del proyecto “Más agua para todos” contamos hoy en la CUJAE con un laboratorio para el análisis de agua residual muy bien equipado, para la mayoría de las determinaciones que se hacen en el campo del vital líquido”, explica Orestes González.

Entre los modernos equipos donados resaltan los reactores secuenciales en batch, utilizados para el cultivo de bacterias para el tratamiento de aguas residuales, detalla González.

Pero este profesor asegura que los propósitos del proyecto no han quedado en una transferencia puramente tecnológica. En la Facultad de Ingeniería Hidráulica, alrededor de 33 tesis de licenciatura, dos maestrías y un doctorado, han tributado al objetivo de acompañar al país en el propósito de ahorrar y reciclar cada vez más agua, en un contexto de sequía, sobre todo en el Oriente cubano.

“Nos ha dado la posibilidad de no solo conocer la tecnología desde el punto de vista teórico, sino saber también su aplicabilidad. Ya tenemos datos y conocimientos de cuánto nos puede ayudar el uso de estos equipos en Cuba, tanto los de utilización de agua de mar para descargas de inodoros, como los de reutilización de los residuos líquidos”, asevera.

Entre los profesores cubanos que se han visto beneficiados por las experiencias aportadas por “Más agua para todos” se encuentra Aylet Vega Aguilar, ingeniera hidráulica recién graduada. “Somos un grupo pequeño, pero muy unidos, tenemos ingenieros hidráulicos, ingenieros químicos, licenciados. Entre todos nos ayudamos y lo que no sabe uno lo sabe el otro”, dice.

En estos momentos, Vega Aguilar apoya desde el laboratorio las investigaciones enfocadas en la propuesta de utilizar agua de mar para descargas sanitarias en Cuba.

“Este proyecto trae la visión de que cuando siga aumentando la escasez de agua a nivel mundial, en algunas ciudades costeras de Cuba podría utilizarse el agua de mar para algunas de las actividades diarias, como las descargas de inodoros. Pero esto traería consigo un agua residual con altas concentraciones de sal, que es muy dañino para el sistema de alcantarillado. Como esa agua residual necesita un nuevo tratamiento biológico, es lo que estamos viendo en el laboratorio: cuando se adquieren altas concentraciones de sales como los sulfatos, cómo hacerles este nuevo tratamiento y obtener un agua de descarga relativamente más limpia”.

Por su parte, Idania Iglesias Alonso, estudiante de quinto año de ingeniería hidráulica, es una de las alumnas que ha tenido la oportunidad de tributar con sus investigaciones a esta iniciativa. Ella analiza diariamente el comportamiento del agua con alto contenido salino, en un filtro que se basa en dos procesos. “Durante todo el tiempo que llevo aquí me han ayudado los profesores y he aprendido a hacerle análisis al agua, ver su calidad, así como a trabajar con nuevas tecnologías”, cuenta la joven.

Equipos de trabajo más capacitados

Estudiantes de la CUJAE trabajan en los laboratorios de la Facultad de Ingeniería Hidráulica. Foto: Fidel Alejandro Rodríguez/ Cubadebate.

Estudiantes de la CUJAE trabajan en los laboratorios de la Facultad de Ingeniería Hidráulica. Foto: Fidel Alejandro Rodríguez/ Cubadebate.

Igualmente, entre las principales acciones del proyecto, profesionales del sector del agua en el país, profesores e ingenieros de la CUJAE, así como de al menos 60 proyectistas y diseñadores del sistema hidráulico cubano, han tenido la oportunidad de recibir capacitación, a partir de la realización de talleres sobre temáticas como desalinización y tratamiento y reúso de aguas residuales.

“En el primer año nos enfocamos en una capacitación más técnica, para que se entendiera cómo las tecnologías operaban; pero luego pasamos a una labor más práctica: si ya están las tecnologías y los conceptos, vamos a estudiarlos de manera conjunta en la realidad”, explica López Vázquez, quien asegura que las posibilidades de superación han devenido en una expansión de personas interesadas en estos temas en el país.

“Algo interesante es que, al principio, los profesores de IHE Delft éramos los que lideráramos todos los cursos. Pero ya en los últimos son los profesores cubanos, preparados en la tecnología, quienes los conducen”, añade.

“La estafeta del conocimiento ya está en el país y eso es muy enriquecedor. Con recursos, teoría, conocimientos, este resultado se ve altamente beneficiado”, dice con orgullo este profesor, para el que haber trabajado en Cuba ha representado un reto enorme.

“Ver ahora a la gente comprometida, personas que pueden dialogar hombro con hombro sobre las mismas tecnologías, y ya empezar a volar solos en este contexto, es la mejor recompensa que puedo encontrar, más el grupo de amigos que se han formado”.

Por otra parte, el proyecto “Más agua para todos” también ha permitido la superación de profesionales cubanos en uno de los institutos internacionales más prestigiosos en estudios sobre el agua: el IHE Delft, con sede en Delft, Holanda. Para Iván Fernández, máster en ciencias de la empresa Aguas de La Habana, el único químico vinculado al proyecto, y quien lleva a cabo sus estudios doctorales dentro de las actividades del proyecto, formarse en ese centro ha sido una oportunidad única.

“Es importantísimo, porque se trata de uno de los centros de mayor nivel en cuanto al conocimiento de las aguas residuales. Por tanto, los cursos que allí se imparten tienen reconocimiento mundial, porque van los mejores especialistas sobre el tema. Llegar con este conocimiento e informarlo en Cuba es un privilegio”, asegura, con la perspectiva de graduarse de Doctor en el año 2018.

La colaboración lograda entre instituciones distintas, unidas por el común objetivo de incrementar la disponibilidad de agua en Cuba, ha sido en resumen la experiencia más enriquecedora que deja el proyecto. Una iniciativa que demuestra que, en un contexto donde el preciado líquido no será infinito, es posible unirse para garantizar su ahorro, tratamiento y reciclaje, y la universidad cubana puede tener un papel protagónico.