Perú: Cardenal Barreto califica bloqueo a Cuba como perversidad moral

Lima, 19 sep.-  El cardenal Pedro Barreto es uno de los responsables de los nuevos vientos que soplan en la iglesia católica peruana y desde su posición de arzobispo de la ciudad centroandina de Huancayo, desarrolla una intensa actividad social, en la cual hizo un paréntesis para conceder una entrevista a Prensa Latina.

 

En el diálogo, el destacado religioso reprobó el despiadado bloqueo de Estados Unidos contra Cuba por su ‘perversidad moral’ y criticó severamente el modelo económico neoliberal.

También habló de las transnacionales, de la dramática situación del pueblo peruano por la pandemia de Covid-19, de la necesidad del acceso general a la ansiada vacuna contra el virus y de la impagable deuda externa.

PRENSA LATINA (PL): ¿Qué reflexión le motiva el llamado del papa Francisco a condonar las deudas de los países más pobres?

CARDENAL PEDRO BARRETO (CPB): Muchos afirman que la deuda externa de los países pobres es impagable porque se están cancelando sólo los intereses de la deuda. Por tanto este círculo perverso no tiene fin porque es una forma de esclavitud.

Por eso la Iglesia, de manera reiterada, ha invocado, como lo hace hoy el papa Francisco, citando a Juan Pablo II en 1991: se deben ‘encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso’.

PL: Muchos países latinoamericanos se han lanzado a una especie de competencia por tener primero la vacuna contra el coronavirus. ¿Le parece atinado?

CPB: Es comprensible que las autoridades de cada país promuevan la adquisición de la vacuna contra el Covid-19. Sin embargo el problema de fondo es evitar que la vacuna entre al mecanismo de la oferta y la demanda en el mercado mundial como un bien comercial.

Sin duda, como la demanda es muy grande, habrá una oferta selectiva por el costo prohibitivo de la vacuna. El papa Francisco ha llamado la atención para que las vacunas -como un bien social- lleguen a los más pobres y alejados.

Por otro lado, para que la vacuna abarque a la población del mundo (siete mil ochocientos treinta millones de personas) se necesitarían al menos tres años para su producción.

En este aspecto, conozco que en algunos países, como el Perú, los gobiernos han hecho un acuerdo de compra de las vacunas a determinados laboratorios. El problema no es solo conseguir las vacunas al país. Es el mismo proceso de la distribución y la aplicación de la vacuna a la población.

PL: El papa Francisco ha pedido también el cese de los cercos económicos, al menos durante la pandemia actual. ¿Qué opina del bloqueo a Cuba, que se mantiene desde hace seis décadas?

CPB: En una situación crítica como la que vivimos en el mundo necesitamos romper las barreras de la discriminación de los pueblos, sea cual sea la motivación. El pedido del papa Francisco del cese del bloqueo económico, comercial y financiero se fundamenta en el principio básico de la hermandad entre los pueblos del mundo.

Todo bloqueo económico afecta enormemente a los pueblos y a su dignidad como personas humanas. Es contrario a la cultura de paz. Un ejemplo de esta perversidad moral es el bloqueo económico que experimenta Cuba en los últimos 60 años.

PL: Usted ha criticado severamente el virtual monopolio del oxígeno en Perú, cuyo precio es objeto de especulación en medio de la pandemia, debido a que los hospitales no cuentan con oxígeno suficiente. ¿La situación sigue igual? ¿Basta con la solidaridad de la población para solucionar el problema o se requieren soluciones más de fondo?

CPB: Aquí puedo hablar de la crítica situación que vivimos en el Perú por la carencia de oxígeno medicinal en los hospitales y en las casas para la atención de los enfermos del Covid-19.

Una empresa extranjera, Praxair, abastece al 85 por ciento de la demanda del país. De por sí, este hecho revela la injusta situación que vive el pueblo peruano desde hace décadas.

Es una forma de esclavitud social y económica que causa desesperación, angustia y muerte de muchos hermanos por la falta de oxígeno. Responsabilidad de un gobierno que lo permitió y del sistema económico actual que pone en primer lugar el lucro y no el servicio a las personas humanas.

La sociedad civil, ante la apremiante situación sanitaria, decidió ayudar al Estado realizando campañas para la adquisición de plantas generadoras de oxígeno para los diversos hospitales del país.

No es la solución. Es verdad. Pero es un gesto de solidaridad muy significativo ante el desborde del problema y la escasa respuesta sanitaria por parte del Estado.

Pero el problema de fondo es la injusticia estructural causada, en gran parte por la indiferencia social, la irresponsabilidad de los gobiernos y la corrupción generalizada.

Por este motivo el pensamiento social de la Iglesia Católica ha reiterado, en numerosas ocasiones, la necesidad de buscar un nuevo modelo de desarrollo humano integral alternativo al actual.

PL: Usted ha criticado una norma que hasta hace poco facilitaba el monopolio del oxígeno medicinal con exigencias injustificables de pureza. ¿Nos puede hablar del tema?

CPB: En el Perú se usaba oxígeno medicinal de entre 93 y 100 por ciento de pureza, pero en el 2010, durante el último gobierno de Alan García, el entonces ministro de Salud, Oscar Ugarte, firmó una resolución que solo permitía el uso de oxígeno medicinal de 99 por ciento de pureza, cerrando el mercado para el monopolio de dos empresas que ahora tienen el nombre de Praxair Perú.

Hoy el oxigeno de 93 por ciento de pureza salva miles de vidas de pacientes de Covid-19, por un cambio del gobierno actual que autorizó recientemente usar el oxígeno medicinal de 93 por ciento de pureza.

Hay que recordar que en 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que se utilice en pacientes el oxígeno desde 93 por ciento de pureza.

Y ahora nos extraña, ante la necesidad de oxígeno medicinal, que un año después de ese pronunciamiento de la OMS, el presidente García, a través de su ministro de Salud, pudiera decretar la obligación de usar solo el de 99 por ciento de pureza.

Eso nos hace pensar que fue un grave error, motivado por otras causas sobre las cuales no puedo afirmar más.

PL: Cuándo habla del sistema económico actual, se está refiriendo al modelo económico neoliberal. ¿Qué otros cuestionamientos hace a ese modelo?

CPB: Me refiero al sistema neoliberal porque, como afirmó el papa Francisco, este modelo económico capitalista no se aguanta más, ha fracasado, porque concentra la riqueza en un grupo minoritario mientras la gran mayoría son excluidos y considerados descartables.

Este sistema neoliberal ha impuesto la ganancia a cualquier precio sin pensar en la exclusión social y en la destrucción de la naturaleza. Y la razón fundamental es el acaparamiento de la riqueza y que a través del dinero domina la vida social del mundo y de los países, especialmente los más pobres.

Es importante recordar que el papa Francisco, en su encuentro con los movimientos sociales, en Bolivia, en noviembre de 2015, afirmó lo siguiente: ‘Vivimos las consecuencias de una decision mundial de un sistema económico que lleva a esta tragedia porque tiene en el centro un ídolo que se llama dinero’.

Por eso, dice el Papa, puedo afirmar que este sistema neoliberal no tiene rostro ni corazón, no ofrece vida sino esclavitud al poder del dinero y nos hace creer que somos importantes por lo que tenemos y no por lo que somos.

PL: Muchos critican la falta de empatía y de solidaridad de las grandes empresas ante la grave crisis social que ha causado en su país la Covid-19. ¿Cuál es su apreciación al respecto?

CPB: Las grandes empresas transnacionales -con algunas excepciones- son insensibles a los problemas sociales. No tienen corazón ni escuchan el clamor de los pobres.

Es verdad que un buen número de empresas están sufriendo las consecuencias económicas a causa de la pandemia del Covid-19. Pero son las grandes empresas que, en este tiempo de confinamiento, han aumentado su producción o sus servicios, como es el caso de las comunicaciones y de las que proveen el oxígeno medicinal, entre otras.

En honor a la verdad, debo reconocer que existen empresas con responsabilidad social que están ejerciendo un servicio de solidaridad en medio de la crisis sanitaria que se ha convertido en humanitaria.

Por Manuel Robles Sosa/ Prensa Latina