Impronta de Fidel en el Centro de Electromedicina de Camagüey

Tras los modernos equipamientos en hospitales, policlínicos y el resto de las instalaciones de la Salud en Camagüey se encuentra el quehacer anónimo de los trabajadores del Centro de Ingeniería Clínica y Electromedicina de la provincia, que posibilitan el funcionamiento y la reparación de esos medios.

Desde el año 1969, José Ricardo Castañal Pérez labora en esas funciones en la capital agramontina, para lo cual viaja cada día desde y hasta su poblado de residencia, Senado, en el municipio de Minas —40 kilómetros al norte de la ciudad—,  una extenuante rutina que no le impide continuar.

En otros locales de la urbe se realizaban estas tareas, hasta que el 10 de marzo de 1987 se crea el actual Centro de Electromedicina, cercano al hospital provincial “Manuel Ascunce Domenech”, a cuya inauguración ese día asistió el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

“Él me pregunta: ¿Cuántos años usted lleva aquí? Y yo, que estaba tenso, porque tenía enfrente de mí al máximo dirigente de la Revolución, un personaje político a nivel mundial, le respondí: Desde el ’70; y me rectificó: Noo, usted solo lleva aquí dos o tres días”.

Castañal tenía sobre su mesa de trabajo un equipo marca Philips de procedencia holandesa, que acababa de arreglar, y tal vez eso le llamó la atención al Comandante.

“Me preguntó si eran mejor que los del CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica), e imagínate, me puso en una disyuntiva, porque los de la Philips realmente eran los más sofisticados y los que se usaban en aquel entonces en la sala de Terapia Intensiva del Hospital Provincial”.

Técnico en equipos médicos, Castañal Pérez conserva fotos, y en el salón de entrada del Centro de Electromedicina también hay algunas copias, que dan fe de su intercambio con Fidel.

Ese día sabían que él inauguraría el Centro, pero su recorrido por otros lugares de la provincia se extendió, porque, “como pudimos comprobar nosotros, le gusta indagar, preguntar hasta el último detalle”.

Fidel: conversador e interesado por todo

Aquella noche, como era habitual, en el mismo departamento de trabajo de Castañal estaba Leonel Vals León, quien también pudo estrecharle la mano a Fidel.

“Cuando escuchamos la gritería de los muchachos en la Universidad de Ciencias Médicas, que también la visitó ese día, ya sabía que estaba al llegar, y lo hizo más o menos entre 8:10 y 8:20 de la noche”.

“Recuerdo que celebró mucho la estructura del taller, las luminarias, porque como llegó ya de noche, se pudo percatar que había buena luz, además de que es necesaria para nuestro trabajo”.

Luego de visitar cada departamento, saludar a cada uno de los que allí estaban y dialogar, fue para el patio a reunirse con todos nosotros y darnos su criterio, pero en una escalera por la que bajaba por poquito se cae  —recuerda Leonel— y recomendó que le colocaran pasamanos, porque lo mismo le podía suceder a un trabajador, y así lo hicimos, y allí está hasta hoy.

Con 39 años en la electrónica médica, Leonel Vals recuerda que en la inauguración del Centro de Electromedicina de Camagüey, Fidel examinaba cada detalle de la instalación, preguntaba e intercambiaba con todos.

“No hubo nadie que se quedara sin darle la mano, un detalle en el que siempre me he fijado, igual que Guayasamín, y ese día tuve la oportunidad de verlo de cerca, y cómo las empleaba cuando discurseaba.

Según cuenta Leonel, ese día también estaba un compañero que como el líder de la Revolución, había nacido en Birán. Él le pregunta si se acordaba de sus coterráneos de Birán, y Fidel se vira y le inquiere: ¿De quién tú eres hijo? Se trataba del nieto de Quintín Lezcano, que era panadero y le vendía panes a la familia de Fidel.

“Enseguida comenzaron a recordar varias personas que eran conocidas de ellos. Fidel se acordó de todo el mundo, y les envió saludos por medio de ese compañero, a su abuelo y a su padre”.

Garantes de la vitalidad médica

El próximo 2017 se cumplirán 30 años de que Fidel Castro inaugurara el Centro de Ingeniería Clínica y Electromedicina de Camagüey, una noche de la que guardan recuerdos para siempre hombres como José Ricardo Castañal Pérez y Leonel Vals León.

Ellos, y el resto del colectivo, son garantes de la vitalidad de los equipos médicos y de la salud en general, que en medio de afectaciones económicas, se mantienen activos para contribuir a la recuperación del paciente gracias al ingenio de los trabajadores de la institución.

Tan solo en el primer semestre del presente calendario, su movimiento de innovadores y racionalizadores le ha ahorrado al país un cuarto de millón de pesos.

Otra muestra de que el bienestar del pueblo siempre ha sido prioridad en la obra del Comandante en Jefe. (Fotos del autor y cortesía de José R. Castañal Pérez)

Casi 30 años después, Castañal recuerda cada detalle del encuentro con Fidel.

Fidel examinó cada detalle de la instalación, rememora Leonel Vals.