Fidel, el gran ausente del 1ro de mayo de 1959 en Cuba

“Quiero (…) pedirles excusa por haber roto una norma de nuestros procedimientos al no hablar sentado, por no habituarse a mi estilo y sentirme mejor de pie”; eran las palabras iniciales de un joven Fidel Castro, ataviado de verde olivo, con los grados de Comandante, en un salón donde el resto vestía de cuello y corbata.

Transcurría el 2 de mayo y Fidel discursaba en Buenos Aires, ante el Consejo Económico de los 21. No llevaba escrito elaborado, por lo que se dio a la oratoria, arte que dominaba a la perfección.

Fidel explicaba allí que aunque no habían estado (la delegación cubana) desde el inicio en el debate económico, llevaban «unas veintitantas horas» en Argentina, leyendo los pronunciamientos del Consejo anteriores al aterrizaje.

O sea, el 1ro. de mayo de 1959 Fidel no estaba en Cuba, por lo cual habría que esperar un año para que iniciara una tradición, extendida en la isla hasta que salió de la vida pública debido a su estado de salud: escucharle en la Plaza de la Revolución José Martí.

En Buenos Aires, Fidel incentivaba que el bienestar latinoamericano saliera de las salas de discusión, de la retórica de estudiosos y se hiciera palpable para los pueblos. «La fe de los pueblos se despierta con hechos, la fe de los pueblos se despierta con realidades, la fe de los pueblos se despierta con soluciones verdaderas […] porque los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan ni pan sin libertad», decía mientras arrancaba aplausos a la numerosa audiencia.

Fidel apuntaba entonces a muchas direcciones para entender —lo que sigue ocurriendo— el porqué de las desigualdades en el continente, e indicaba en rojo hacia el poder: «La corrupción es un vicio que conspira contra el desarrollo económico, y ya los gobiernos que somos democráticos no debemos conformarnos solo con ser democráticos, sino, además, con ser honrados». Concluía con una extendida querella contra los representantes norteamericanos, por su falta de inversión económica para con sus vecinos continentales.

Un año después, Fidel sí habla en Cuba, desde la otrora Plaza Cívica José Martí. “En ningún momento anterior se había reunido el pueblo en número mayor ni en acto tan significativo como este de hoy, en que se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores”, exclamaba en 1960, después de siete horas ininterrumpidas de desfile popular.

Pero, ¿cómo se vivía, antes de aquella fecha, un 1ro de mayo en Cuba? El entonces primer ministro lo narraba allí.

“Hoy los trabajadores no han traído una sola demanda y, sin embargo, antes apenas si los trabajadores podían cargar el cúmulo de cartelones que traían sobre sus hombros el Primero de Mayo. Y en eso consistía el Primero de Mayo: una oportunidad para que los obreros desfilasen cargando cartelones, con alguna promesa de satisfacer esas o algunas de esas demandas”.

Más de cinco décadas después de aquello, la tradición de oírle se quebró, en cierta medida. Seguramente se le escuche entre los audios de archivo, con ese mismo verbo encendido de 1960; seguramente se lea por montones su nombre en los carteles; seguramente su sonrisa vuelva a acompañarnos. (Tomado de Cubadebate/ Con información de Vanguardia)