Cambios climáticos pueden ser modificados

Cambios climáticos pueden ser modificados Es cierto que los países desarrollados monopolizan patentes, tecnologías y dinero, pero también lo es que tienen la responsabilidad de que el Tercer Mundo acceda a montos sustanciales de financiamiento fresco por encima de los exiguos niveles actuales de Ayuda Oficial al Desarrollo.
 
Incluso, deben recibir tecnologías gratuitas y entrenamiento para  los recursos humanos de los más desposeídos, los que pagan con creces la voracidad de sus conquistadores.
 
Aún en tales condiciones de desigualdad, Cuba aplica programas y medidas de adaptación, sobre la base de una sólida comunidad científica, eficientes sistemas de prevención de desastres y acciones coordinadas en el nivel nacional y local.
 
Todo ello, a pesar de que las emisiones cubanas de efecto invernadero son insignificantes.
 
Contribuye, igualmente, a la mitigación del cambio climático con su “revolución energética”, basada en el ahorro de energía, la eficiencia energética y el desarrollo de fuentes renovables de energía.
 
Solo en los últimos tres años, en la Isla reemplazaron más de nueve millones de bombillos incandescentes y más de tres millones de efectos electrodomésticos, altos consumidores.
 
En consecuencia, decreció la demanda eléctrica en unos 360 megawats, lo cual equivale al ahorro de casi 400 millones de dólares y el haber dejado de quemar alrededor de 680 mil toneladas de petróleo al año: disminuyó así la emisión de 1,2 millones de toneladas de CO2 por año.
 
Promueve, asimismo, las fuentes renovables de energía y participa en acciones regionales de cooperación en El Caribe para enfrentar la vulnerabilidad ante el cambio climático y fortalecer las capacidades de adaptación, mediante la vigilancia, detección temprana y prevención de desastres naturales
 
Si de voluntad política se trata, lo de mayor relevancia en todos los casos como lo evidencian los cubanos, las naciones desarrolladas deben expresarla con acciones específicas  en relación con el cumplimiento de sus compromisos bajo el Protocolo de Kyoto.
 
Por ejemplo, pueden reducir sus emisiones contaminantes en un 40 por ciento para el 2020 y no inferiores a un 60-70 por ciento para el 2050, con respecto a sus niveles de emisión de 1990, y utilizar fuentes renovables de energía, con un aumento significativo en la matriz energética del mundo para el 2025.
 
Debieran asignar recursos financieros nuevos, adicionales y suficientes para satisfacer las necesidades de adaptación en los subdesarrollados y hacer efectiva la transferencia de tecnologías limpias en condiciones preferenciales.
 
Definitivamente, los cambios climáticos demandan una transformación radical del paradigma de desarrollo económico y social. (AIN)