El futuro de la niñez

El futuro de la niñez“El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los medios, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera”. Eduardo Galeano.

De asesinatos múltiples, explotación, secuestros, prostitución, venganza, son víctimas millones de niños en el mundo; de la creciente violencia eternizada en los videojuegos y las producciones audiovisuales dedicadas a entretener sus mentes, y ensimismarlas en la mitificación de la crueldad. Petrificados, sumidos, atrapados en la ficticia creencia de que nacieron con un futuro predeterminado que no pueden cambiar.

Los telediarios informan que han muerto en un ametrallamiento perpetrado por un compañero de clase, que el pasatiempo favorito o la película de acción son los culpables. La realidad de los niños que se forman en la escuela de la calle para el arte de matar es cada vez más oscura y peligrosa; tanto como la de aquellos que mueren y viven cada día, producto del trabajo forzado o la prostitución infantil.

En el año 2010 más de la mitad de la población menor de 15 años se encontraba en situación de pobreza multidimensional. Hoy se calcula que 146 millones de niños menores de cinco años, tienen graves problemas de desnutrición infantil.

En algunos países es una práctica legal cauterizar los órganos sexuales de las niñas a solicitud de los padres; y en otros el negocio del tráfico infantil se expande junto con otras miserias asociadas a la discriminación. Es como si el mundo se convirtiera para ellos en una pesadilla que parece no acabar, sino multiplicarse y en el medio de ese caos, otra realidad se configura para los niños que nacieron en este archipiélago.

Cuba fue uno de los países que en 1991 ratificó la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Ya para esa fecha contaba con el Código de la Familia, una Constitución, y el Código de la Niñez y la Juventud. En el año 2000 surgió el Proyecto de Divulgación de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia en Cuba, firmado por los gobiernos de Cuba, Finlandia y la Oficina de UNICEF en La Habana.

Un estudio realizado en el periodo 2008-2009 por la doctora Ana Isabel Peñate Leyva, del Centro de Estudios sobre la Juventud, demostró que un 92.5 % de la población infantil cubana conoce sus derechos. Des-tacan entre los más mencionados por ellos: el derecho a la educación y la salud, la recreación y el esparcimiento, la libre expresión, a ser escuchados, a la libertad, a tener una familia, a ser protegidos y a decidir.

Lo cierto es, que mientras se libra la batalla entre la vida y la muerte todos los días en las calles del mundo, son más los niños que asisten a una escuela, los que tienen acceso a la medicina, en un país donde la atención a las embarazadas y la vacunación de los infantes ha hecho que sea reconocido como el de más avance contra la desnutrición en América Latina.

Y todo pese a la prohibición de comprar insumos escolares y materias primas, así como la adquisición de medicamentos, producto de un genocida bloqueo que cada año es repudiado por el mundo entero por su crueldad.

Lissy Rodriguez Guerrero/ Tomado de Granma digital