¡Cuidado con la medicina verde!

¡Cuidado con la medicina verde!Las propiedades medicinales de las plantas deben estar debidamente confirmadas por los biólogos que estudian sus beneficios para la salud humana, garantía vital, porque muchos incautos, guiados por la “tradición oral”, pero sin basamento científico, han sido víctimas de graves intoxicaciones.

Un ejemplo de plantas en continuo estudio de sus componentes es la Aristolochia, perteneciente a la familia Aristoloquiáceas. Esta especie adopta la forma de pequeñas enredaderas leñosas con flores malolientes. Formada por siete géneros y unas 400 especies, casi todas de regiones tropicales o templadas, aunque sin importancia económica, solo algunas consideradas con propiedades medicinales.

Entre las características de su flor, el perianto (parte externa) es abierto por arriba y tubular por abajo. Las piezas femeninas (pistilos) cubren a las masculinas (anteras) y maduran antes que ellas. Ese tubo floral, revestido interiormente de pelos rígidos orientados hacia abajo, atrapa a los insectos que entran, pero no pueden salir; si el visitante lleva polen de otra flor y se produce la polinización, las anteras quedan al descubierto, cargan al insecto con más polen y relajan los pelos internos para que pueda escapar.

Los dos mayores géneros de la familia engloban unas 350 especies uno, y cerca de 70 el otro. Al primer género pertenece una especie nativa de la zona oriental de Estados Unidos, llamada “pipa de holandés”, que se cultiva como ornamental trepadora. En Jamaica, otra llamada “pelícano”, tiene flores que presentan en el perianto una cola de hasta 1 m de longitud. También está la “aristoloquia bética”, que se distribuye por el sur de España y Portugal; la “aristoloquia redonda”, y la “pistoloquia”, ambas habitan en la región mediterránea. Al segundo género en importancia pertenece el ásaro, una hierba reptante, con flores inconspicuas que crecen cerca del suelo.

Conocida desde hace milenios, esta familia de la flora universal constituye ahora verdadero interés en el campo de la biología, pues al ser estudiada por un equipo internacional de científicos, se reveló que el ácido aristolóquico, componente utilizado frecuentemente en la medicina tradicional china, produce daños en el ADN y cáncer.

Según los especialistas, dicha sustancia ocasiona más mutaciones en genes que cualquier otro elemento cancerígeno como el tabaquismo o la luz ultravioleta, lo que le convierte en el mayor agente genotóxico descubierto hasta la fecha.

Publicado por la revista Science Translational Medicine, el estudio informó sobre casos de personas expuestas a este compuesto y comprobaron una mutación en su ADN, así como tumores atribuidos a otras causas. Los investigadores de Estados Unidos, Singapur, China y Taiwán explicaron que este ácido se deriva de la Aristolochia, género perteneciente a la mencionada familia Aristoloquiáceas, y cuya flor desprenden un fuerte olor a carne podrida que atrae a los insectos, principalmente moscas, que llevan a cabo la polinización.

Los científicos utilizan por primera vez la firma molecular o "huella dactilar" de este cancerígeno para detectar su implicación en cáncer de hígado, lo que nunca habían asociado al mencionado compuesto.

Aunque, las primeras noticias de la toxicidad del ácido aristolóquico aparecieron en la década del 90 del siglo pasado asociado con daño renal en mujeres a las que suministraron ese suplemento herbal en una clínica de adelgazamiento en Bélgica. Estudios actuales reflejaron aumento de los cánceres del tracto urinario superior y enfermedades renales, debido al amplio uso de remedios medicinales con Aristolochia.

Una enseñanza se infiere: no sigamos ciegamente las ventajas de la medicina natural y tradicional. La ciencia siempre dirá, la última palabra.

(Tomado de Radio Rebelde)