Protagonistas de una hazaña

Las complejas y extensas labores de mantenimiento cumplidas antes de lo previsto en la planta de limpieza de gas acompañante del petróleo de Puerto Escondido, perteneciente a la empresa Energas S.A.,  en la provincia de Mayabeque, significó un reto para todo el personal que intervino en ellas.

El ingeniero Eduardo Fernández, gerente de la planta, comentó que se pudieron hacer todas las tareas propuestas sin la ocurrencia de ningún incidente, y de manera segura.
   
Durante dos días se veló por el cumplimiento estricto de las normas y protocolos indicados en las regulaciones de seguridad establecidas para esos casos.
   
Con anterioridad, se analizaron y discutieron los proyectos de acciones a ejecutar, su secuencia y aseguramientos tecnológicos, tales como herramentales, piezas y partes que se necesitaban en Cuba para ser sustituidas en todas las áreas seleccionadas.
   
Al ingeniero mecánico Denis Peña Aguilar, jefe de mantenimiento del centro -capaz de procesar dos millones de metros cúbicos de gas diariamente-, se le veía inquieto y atento a cada una de las operaciones.
   
“Fueron momentos muy tensos, donde la concentración, certificación y profesionalidad de los 161 hombres que intervinieron, resultaron clave para evitar errores”, aseveró.
   
La tarea principal fue cambiar el flare de 60 metros de altura, conducto por donde salen los gases a la atmósfera, el cual estaba seriamente afectado por la corrosión que provoca el ambiente marino y el sulfuro de hidrógeno.
   
Sustituciones de viejas válvulas en la zona de refrigeración; tareas preparatorias para la interconexión del nuevo gasoducto de Jibacoa; colocación de un moderno separador centrífugo para eliminar los arrastres de petróleo, fueron algunas tareas complementarias llevadas a cabo durante la parada.
   
Otras acciones estuvieron dirigidas a la instalación de válvulas de aislamiento del drenaje y colocación de otras de aislamiento de vapor y condensado, y reposición de las dañadas por la corrosión.  
   
También se comprobó el sistema de eliminación de oxígeno en el agua de la caldera, equipo que lleva más de siete años sin presentar señales de corrosión, según señalaron los especialistas en su inspección.
   
Para el joven ingeniero eléctrico Miguel  Hernández, jefe de operaciones, la organización fue la clave del éxito, al clasificarse y ordenarse los pasos y aseguramientos a pie de obra para no perder tiempo y minimizar los riesgos.
   
Hernández elogió la labor de los soldadores, quienes debieron soldar y cortar con antorcha a llama abierta, tarea bien peligrosa para la cual se adoptaron todas las medidas de protección del personal.
   
Significativo es el hecho de que en las 40 soldaduras de alta precisión realizadas, a diámetros que van desde 16 hasta dos pulgadas, no se reportaron fallas o salideros. Esa cifra está considerada entre los mejores estándares internacionales para esa actividad.
   
“La calidad fue evaluada mediante modernas tecnologías de rayos X y ultrasonido”, precisó.
   
Los trabajos requirieron del aprovechamiento de la mayor cantidad posible de horas de sol, pero en las noches laboraron otros operarios y especialistas en el aseguramiento de los objetivos previstos para la mañana siguiente.
   
Acometer esta gigantesca obra aporta múltiples beneficios, ya que se garantiza mejor disponibilidad técnica de los equipos, se evitan la ocurrencia de averías imprevistas las cuales alargan el tiempo de restablecimiento del servicio y se puede, a partir de este momento, ejecutar trabajos de mantenimiento sin necesidad de parar la planta en su totalidad.
   
Integrantes del Contingente 5 de Septiembre, de Cienfuegos, tuvieron a su cargo la pintura de las instalaciones; mientras, personal de la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas, del gasoducto Yumurí, de Matanzas, y operarios de grúas de los almacenes universales de Mariel, provincia de Artemisa, participaron junto a los trabajadores del centro en esta estratégica misión.
   
Para el joven Manuel López, operador de la sala de control, las jornadas vividas serán inolvidables, porque fueron muy agotadoras y tenía la vida de muchas personas pendientes de su decisión.
   
“Pero todo salió bien gracias a las medidas adoptadas oportunamente para cada caso”, enfatiza mientras desliza sus manos por el teclado de control.
    
José Alberto Oliva, operador de grúa de los almacenes universales de Mariel, dijo que fue de gran responsabilidad para él y su colectivo, por lo cual pusieron su mayor empeño para que todo saliera como estaba previsto.  
   
Alabó la organización y disciplina mantenida mientras se efectuaban las complejas maniobras para colocar el flare y sus componentes a gran altura.
   
Para el mecánico industrial Alfredo Alfonso, la preparación previa fue decisiva en la disminución del tiempo de parada establecido en los proyectos.
   
Aquí mensualmente se pintan, engrasan y atienden diferentes componentes y equipos de la planta que pueden presentar deterioro a causa del ambiente al cual se encuentran expuestos.
   
Adelina Games, auxiliar general y encargada de lavar la ropa y servir el café, cuenta que llegaba sobre las cinco de la mañana y se marchaba pasada las nueve de la noche. Dice que no recuerda haber colado tantas infusiones en su vida en una jornada laboral.
   
“Llevo cinco años en Energas y me siento a gusto, sé que mi labor contribuyó a realizar esta hazaña laboral, por lo cual me siento contenta y dispuesta a seguir aportando mi granito de arena”.
   
La solidaridad entre vecinos y el no consumo de gas manufacturado en más de 400 entidades estatales de la capital, permitieron minimizar las afectaciones del servicio del vital combustible a la población en La Habana. (AIN)