Cuba hoy: El reto de honrar la epopeya del Moncada

Cuba hoy: El reto de honrar la epopeya del Moncada Los cubanos somos y seremos una sola historia, una sola idea, una sola voluntad para todos los tiempos. Somos vencedores de dificultades y contratiempos, capaces de derrotar las adversidades y salir en busca de nuevos sueños, combatientes de la dignidad y la hidalguía.

Sesenta años después de la gesta histórica que no dejó morir al Apóstol en el año de su centenario, hemos llegado hasta aquí librando titánicas batallas en todos los órdenes, contra las mentiras y las injusticias, contra presiones externas y desafiando nuestros propios errores.

Afrontamos conflictos derivados de la situación mundial, una de las más críticas que ha vivido la humanidad, debido a la crisis económica y financiera global de la que no pueden escapar ni ricos, ni pobres.

Enfrentamos una etapa decisiva de la Revolución en su anhelo por ofrecer mayores oportunidades a todos los ciudadanos y hacer más eficiente la economía.

El prestigio internacional de Cuba se multiplica en los más diversos escenarios internacionales. Continuamos haciendo realidad los sueños de muchísimos pueblos hasta donde ha llegado la ayuda desinteresada de nuestro pequeño país.

Lo que hoy somos lo hemos sabido defender con una entereza que es ya inapagable.

Este 26 de julio, otra vez la Patria convoca y el pueblo acude a su llamado. En Santiago de Cuba, ciudad rebelde, hospitalaria y heroica, se escuchará el compromiso de cubanas y cubanos, conscientes de que como advirtió el poeta “por esta libertad habrá que darlo todo”.

En el aniversario 60 del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, miremos hacia dentro. Irradiemos más solidaridad entre nuestra gran familia, que es Cuba: nuestros hijos, los compañeros de trabajo, los vecinos, el joven o el anciano.

Que se impongan la creatividad y la inteligencia colectivas. La Revolución nos enseñó que lo más importante es el hombre. Pongamos toda la sabiduría alcanzada en función de la defensa de los más profundos valores humanos, aquellos que siempre identificaron al cubano. Aprovechemos el inmenso potencial acumulado en los campos de la ciencia y el conocimiento.

La Revolución es y seguirá siendo cubana. Gracias a ese suceso histórico, representado en el símbolo nacional que es Fidel, Cuba transitó de colonia a ser Patria.

Dediquemos esta conmemoración a todos los que luchan; a los que no desisten jamás ante las adversidades; a los que confían en las capacidades humanas para crear, sembrar y cultivar valores e ideas; a los que apuestan por la humanidad.

No es necesario ningún recurso material para ser solidarios y fraternos; para ser laboriosos y no vivir del esfuerzo ajeno o de espaldas a lo que el país necesita; para distribuir lo que tenemos con justicia social; para servir a los demás como queremos que nos sirvan a nosotros; para brindar una mejor educación a nuestros niños y jóvenes.

Honor y gloria a quienes hicieron posible que tengamos Patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!

Angélica Paredes López