1 Mayo: Proa rumbo a la productividad

Gervasio Anaya García, Héroe del Trabajo de la República de CubaUna mocha atravesó cañaverales guiada por los poderosos brazos de un joven campesino. Nacido en el Oriente del país, la forja del trabajo honrado convirtió a Gervasio Anaya García en un hombre enamorado del provechoso fruto que aporta el sacrificio, genial firmeza de donde brotan los torrentes de sudor para ver parir los surcos, desde donde emergen nuevas metas.

“Fue en la zafra de 1970 donde obtuve el primer estímulo moral: fui elegido Vanguardia Nacional. El regalo a este resultado fue un viaje a la playa de Varadero, lugar que antes de que triunfara la Revolución era sólo una zona para los ricachones, pero gracias a que este proceso pertenece también a los guajiros, pude ir acompañado de toda mi familia”.

Una solo respuesta, positiva de antemano, lo llevó a incorporarse al cumplimiento del Servicio Militar General. Al concluir el necesario deber “me otorgaron la militancia de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Un compromiso político que me hizo ser más cumplidor y el primero en todo”.

Un cambio a favor del viento

Anaya García jamás imaginó entrar en un mundo desconocido para él: el mar. “En Santa Cruz del Sur ya tenía algunos parientes viviendo. Ya mi cuñado trabajaba en el Combinado Pesquero y me ofreció empleo. El sí salió como chiflido, entonces me incorporé a una brigada dedicada a cortar jatas en una parte del área donde está ubicada la cayería Jardines de la Reina. Con esos troncos construíamos los pesqueros para la captura de la langosta”.

En un cambio de marea se enrola en una de las embarcaciones de la flota langostera, “era una barco escuela donde se recibía una preparatoria durante tres meses, si se daba la talla en todo lo que había que aprender, entonces entregaban a los aprobados la calificación de marinero. Yo resulté escogido: nos impartieron clases prácticas de cómo emplear los remos, chapingonear y todo lo demás que le corresponde ejecutar al marinero en cubierta”.

Pone proa al mar en el ferrocemento 289 bajó las decisiones de un patrón “formidable, nombrado Eduardo Alcalá. Aprendí de él a ser más trabajador, a no perder un minuto para lograr la productividad necesaria, fuente muy importante para que el país pueda cumplir los objetivos económicos y sociales, poniendo en el renglón de los provechos exportables a la reina de los mares”, señaló

La escuela Andrés González Lines, en Manzanillo, tuvo entre sus alumnos a Gervasio, el marinero. La institución le otorgó el título de patrón de plataforma. “El mayor requísito era saber navegar. La vida quiso que dejara de ser guajiro y me convirtiera definitivamente en pescador”.

Recompensa al sacrificio

La pesca de plataforma requiere de sabiduría, aunque se desarrolle en zonas bajas, siempre definen las decisiones de un patrón. “Cuando se retira el compañero Eduardo Alcalá, me dan la tarea de tomar el mando del ferrocemento 289, yo no quería aceptar, consideraba que estaba muy nuevo para semejante labor, entonces tenía 28 años. La directivos del Combinado Pesquero, del Partido y la UJC en la empresa, me exhortan al convencimiento, por mis condiciones morales y revolucionarias, entonces acepté”.

El resto de los hombres de esa nave aventajaban en edad a Anaya García, pero lo aprendido en el hogar nunca lo ha olvidado: “A las personas mayores se les escucha y no se les puede matar las iniciativas. Si ellos llevaban más tiempo haciendo mareas, entonces por lógica, poseían un caudal de conocimientos prácticos. De Roberto Lastre, Andrés Rodríguez, Diosmedo García y los hermanos Enodio y Enrique Varona, por supuesto, tome lo mejor, y nos mantuvimos unidos en todo momento”.

Gervasio Anaya García, Héroe del Trabajo de la República de CubaSurge el Héroe

Las jornadas eran en cada pesquero cada vez más intensas, miles de toneladas de langosta volvían hacia la industria en las propias Enviadas o sobre la “curtida estructura” del 289. “Para poner algunos ejemplos- indica- en el 1989 se tiraron 116 toneladas, mientras que en años anteriores y posteriores las cantidades oscilaban entre 80 y 90 toneladas”.

Este ejemplar militante del Partido, ya es santacruceño por condición. Opina que lo principal en esta faena es cuidar el barco, “porque es nuestra casa cuando no estamos en tierra, protegener y mantener las artes de pesca y sobre todo cumplir con eficiencia los días – mar”.

Los resultados de las capturas lo elevaron a la categoría de Vanguardia Provincial año tras año, luego alcanza la de Vanguardia Nacional, la que mantuvo durante más de cuatro décadas “y el 17 de abril del 2008 se me otorgó la mayor: Héroe del Trabajo de la República de Cuba. Tengo el honor de expresarle que el diploma que me confiere tan alto estímulo está firmado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de nuestra República”.

“Ya me cogieron los 60 años, ya no soy el más nuevo en el barco, estoy rodeado de una tripulación joven. Tengo la tarea de formarlos, aunque debo señalar que esos muchachos, entre los que incluyo a mi hijo, son magníficos marineros, continuamente dispuestos a poner la proa rumbo a la productividad”.

(Radio Santa Cruz)