Céspedes en el altar de la Patria

Céspedes en el altar de la PatriaHace 138 años sucedió uno de los hechos más trágicos durante la Guerra de los Diez Años: la caída en combate del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes.

¡Cómo no recordar a quien en el albor de la mañana del diez de octubre de 1868, despojado de sentimientos de superioridad y realeza, supo dar la libertad a sus esclavos y sonar la clarinada libertaria!

¡Sería esa la campanada redentora que iniciaría una heroica lucha popular frente a la metrópoli española!

El hombre de la clase adinerada del Bayamo colonial, el que hacía obras de teatro, bailaba, jugaba al ajedrez, practicaba deportes, cortejaba galantemente a las damas, y tenía una activa participación en la vida cultural de la ciudad oriental, subía a la cúspide del altruismo, al dejar atrás propiedades y riquezas para marchar como un soldado más de la revolución a liberar la patria.

Carlos Manuel de Céspedes, hombre adinerado, proveniente de una familia de hacendados ricos, que estudió la abogacía, y viajó por varios países de Europa, con una vasta cultura, fue un hombre de su tiempo, que sin tener en cuenta el origen social, supo calar la esencia de la situación que vivía Cuba bajo el dominio español.

Hombre de pensamientos progresistas, se incorporó a la conspiración para levantarse en armas contra el gobierno colonial.

Fue elegido Presidente de la República en Armas, a pesar de las divergencias políticas, en la Asamblea de Guáimaro el 10 de abril de 1869, donde se redacta la Constitución de la República y recrudecidas las diferencias, el 28 de octubre de 1873 Céspedes es depuesto y en su lugar queda Salvador Cisneros Betancourt.

Al respecto de su destitución Céspedes expresa: "En cuanto a mi deposición he hecho lo que debía hacer. Me he inmolado ante el altar de mi Patria en el templo de la ley. Por mí no se derramará sangre en Cuba. Mi conciencia está muy tranquila y espera el fallo de la Historia. Y pongamos aquí punto final a la política."

Es su conducta ejemplar lo que distingue a este patriota y hombre cabal a toda prueba, su actitud frente a los verdugos de su hijo Oscar, o la captura de su esposa Ana de Quesada. Valor a toda prueba frente al sufrimiento y el dolor, frente a la incomprensión y la división de los patriotas. Solo y abandonado marcha hacia San Lorenzo en la Sierra Maestra, donde despojado de la escolta personal que por rango le era dable, es delatado y atacado por las huestes españolas que lo cercan, y es ese día aciago que cae en desigual combate el 27 de febrero de 1874.

Cuba perdía así a uno de sus más fieles hijos, quien supo dejar atrás comodidades y riquezas para alzarse en armas junto a sus esclavos y su pueblo para iniciar el camino de la independencia, por la que ofrendó su vida, dejando un legado de desinterés y amor por su país, por su pueblo, el que en reverencia por altos méritos le otorgó el titulo de Padre de la Patria. (Hugo Betancourt Mayoral/ Radio Santa Cruz)