Industria azucarera en pos de oportunidades

Inmersa en la actualización de su modelo para afincar el desarrollo socialista, la economía cubana aplica variantes para que los principales renglones productores de bienes y servicios sean eficientes, ahorrativos y brinden dividendos en ingresos de divisas. En ese campo se mueve la agroindustria azucarera abocada en la venidera zafra, que puede ser mejor a la precedente, y la cual marcó pautas de cómo conseguir superiores resultados después de tocar fondo en la de 2009-2010.

Existen razones. Cuando en 2002 la rama azucarera emprendió transformaciones profundas, las cuales redujeron el número de centrales en activo y miles de hectáreas dedicadas a la caña pasaron a otros usos agropecuarios, la tonelada del dulce en el mercado mundial llegó entonces a 120 dólares.

Pero actualmente solo la miel final, subproducto de la elaboración del crudo, ronda los 200 dólares la tonelada y la de azúcar sin refinar los 600, según cotizaciones recientes publicadas en Internet.

La diferencia es notable. Sin embargo, Cuba no tiene suficiente caña en los campos dados los bajos rendimientos o porque están ocupados por malezas, limitante para lograr altos niveles de fabricación del dulce.

El país no se cruza de brazos ante esa contrariedad y aplica variantes para incentivar lo más pronto posible el crecimiento de sus cañaverales.

La decisión del gobierno, desde fines de 2008, de entregar en usufructo a personas con deseos de hacer producir terrenos estatales sin explotar y copados por plantas indeseable, figura entre las medidas adoptadas.

A pesar de las limitaciones financieras y la crisis mundial que afecta a la vez la economía nacional, también está el suministro de recursos -fertilizantes, combustible, herbicidas- en cantidad y oportunidad para fomentar plantaciones, desarrollarlas y cuidarlas de malezas.

Otras medidas puestas en marcha fueron la renegociación de la deuda de las unidades productoras de la gramínea y el respeto, durante la cosecha, a la composición de cepas que estableció el agricultor.

También lo constituyó el incremento al doble del precio de compra de la caña a los productores: de 50,90 pesos la tonelada, a 104.

Son estas las fundamentales medidas con vistas a elevar la disponibilidad de materia prima para los centrales en la zafra y aumentar la fabricación del dulce.

Reflejo de esa intención del gobierno es que el país espera, en la molienda que comenzará en diciembre próximo, incrementar en 19 por ciento el nivel de elaboración de crudo en relación con la campaña anterior, según fuentes del sector azucarero.

No cabe duda de que el esfuerzo principal por continuar potenciando la producción del alimento -continúa como fuente importante de ingresos para Cuba- está en elevar con rapidez la disponibilidad de caña, lo cual se logra no solo con recursos y precios sino, sobre todo, con trabajo permanente a fin de contar con más áreas sembradas y bien atendidas.

Estimados de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indican que hasta después de 2020 los precios de los alimentos se mantendrán altos, y el azúcar figura entre ellos. Entonces lo importante radica en no desaprovechar la oportunidad, y es lo que debe hacerse. (Por Lucilo Tejera Díaz, AIN)