Camagüey preserva los valores universales y excepcionales de su centro histórico

Camagüey preserva los valores universales y excepcionales de su centro históricoManos y corazones de los principeños actuales, se depositan amorosos en un cometido que les honra: preservar los valores universales y excepcionales del centro más antiguo de una comarca que hace de su antigüedad un culto a lo útil y perecedero: Camagüey.

Hoy cumple sus 495 años y recibe con satisfacción el retoque indispensable que sugieren la efeméride y la jornada de salutación prevista para la primera semana de ese mes, bien denominada de la Cultura.

El centro histórico de la localidad cabecera camagüeyana, es protagonista -por derecho propio- de la riqueza patrimonial de la otrora villa de Santa María del Puerto del Príncipe, declarado Monumento Nacional el 10 de noviembre de 1980.

Desde hace muchos años, el legado de casi medio milenio de su fundación, guardado celosamente, se preserva mediante un amplio surtido de acciones, contenidas en el Plan Maestro y de Manejo, con proyectos restauradores, remodeladores y de recuperación integral en los sitios donde el lógico paso del tiempo ha dejado sus huellas.

La aspiración de incorporar a un segmento pletórico de tanto contenido patrimonial, en el listado de la UNESCO, como Centro Histórico Urbano Patrimonio Cultural de la Humanidad, es una realidad. Precisamente hoy se oficializará tal condición: otro motivo que mueve al orgullo de los pobladores, entregados plenamente a más de 300 objetivos remozadores dentro y en zonas aledañas al enclave merecedor de tan significativo reconocimiento.

Éste se concentra en el núcleo urbano más antiguo, que incluye los lugares desde los cuales se irradió la ampliación de la villa. Son 54 hectáreas, o sea, el 16 por ciento del total del centro histórico. Allí residen ocho mil 180 ciudadanos en dos mil 843 inmuebles. Se encuentran 13 plazuelas, siete plazas y seis iglesias.

Este hermoso enclave es conocido como ciudad del siglo XVIII. No sólo atesora edificios públicos y religiosos, o las vetustas casonas, sino también una manera individual y colectiva de ser y de proyectarse sui géneris en el contexto nacional. Son los elementos que otorgan a la comarca ese sentido de identidad y de autenticidad específicos de la excepcionalidad merecedora de su condición como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La enumeración de sus atributos físicos pasan por la irregularidad de las calles, generadoras de un amplio sistema de plazas y de plazuelas, único de su tipo en Cuba y en el Continente; la abundancia y calidad de los edificios religiosos; la armonía e integración entre sus diversos estilos arquitectónicos; la proliferación del barro como material utilizado en la elaboración de ladrillos, tejas, pisos, tinajones y obras de arte; la vegetación en los hermosos patios de hogares y espacios urbanos… y -además- el amor por las tradiciones que alimentan un pasado pleno de leyendas, festividades, personalidades, hechos, acontecimientos… modos de llevar la existencia de quienes viven orgullosos de sus ancestros , de la forja lograda durante casi medio milenio y definitoria del imaginario de la ciudad.

Es por ello que corazones y manos lugareñas se incorporaron a la misión de prepararla adecuadamente, para que acogiera sus 495 años engalanada no sólo con afeites físicos, sino también con la ternura de los principeños de hoy, que siguen haciendo historia.(Yolanda Ferrera Sosa/Radio Cadena Agramonte).