Chocolate, no solo da gusto al paladar

Chocolate, no solo da gusto al paladarLa sustancia química contenida en los granos de cacao tiene un efecto bioquímico similar al de la aspirina para reducir la aglutinación de plaquetas sanguíneas, indicó una investigación realizada por miembros de la Asociación Estadounidense del Corazón, de ahí que no sea solo una golosina que da gusto al paladar.

Indicaron los investigadores, en base a un estudio con amantes del chocolate, que su consumo sin excesos, puede prevenir infartos.

Lo recomendable es consumir dos cucharadas diarias de chocolate negro, en su forma más pura, hecho con extractos secos de granos de cacao, el cual es rico en flavonoides que hacen bajar la tensión arterial y tiene otros efectos beneficiosos sobre la circulación sanguínea.

Los investigadores señalaron que comer un pequeño trozo de chocolate o beber un poco caliente, como parte de un régimen alimentario cotidiano, es bueno para la salud mientras no se consuma demasiado y, sobre todo, no se abuse del mezclado con manteca y azúcar.

Otros estudios publicados en Londres, indican que la cafeína y la teofilina, dos componentes presentes en el chocolate, podrían contribuir a bloquear el crecimiento de las células y de los coágulos sanguíneos.

En el descubrimiento de los investigadores de University College de Londres, se reveló que la enzima p-110 delta también es la responsable de organizar la respuesta del cuerpo ante una infección.

El chocolate es tan delicioso que los aztecas pensaban que el árbol del cacao era un regalo del dios Quetzalcóati.

De acuerdo con la leyenda había sido rechazado por los demás dioses por haberle dado posesiones divinas a los humanos.

El conquistador español Hernán Cortés fue el primer europeo que disfrutó de una copa de chocolate al desembarcar en las tierras de México, y al quedar fascinado con la bebida decidió llevar las semillas a España, donde conservaron el cultivo y la producción en secreto por más de 100 años, pero ya en el siglo XVII el néctar deleitaba a millones de europeos.(Por María Elena Balán Saínz, AIN)