En Cuba, dígase hombre y ya se han dicho todos los derechos

En Cuba, dígase hombre y ya se han dicho todos los derechosCuba, como nación, surgió de la mezcla deCuba, como nación, surgió de la mezcla de españoles, africanos y chinos. De esas tierras extranjeras, los antecesores trajeron consigo sus más enraizadas tradiciones y aquí se unió lo mejor de cada una de ellas. Quizás por la forma cruel en que fueron traídos a América, arrancados de sus tierras de origen, y por el rigor de su trabajo en la Isla, bajo el látigo y en el infierno de los cañaverales, fue la cultura africana la que prevaleció con más fuerza entre los cubanos.

¡Y qué digo cubanos! Las raíces del continente negro igualmente predominan en todos los países de Latinoamérica que acogieron en su seno al más del millón de esclavos deportados a estas tierras, víctimas también del yugo colonial.

Lo más triste es que, después de siglos, el racismo sigue siendo un flagelo mundial. A propósito, el 2011 fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Año Internacional de los Afrodescendientes.

El objetivo de la celebración es fortalecer las medidas nacionales y la cooperación regional e internacional en beneficio de esos ciudadanos, en aras de propiciar el goce pleno de sus derechos económicos, culturales, sociales, civiles y políticos, además de promover un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de su herencia y su cultura.

En consonancia con esa decisión, se han realizado diversos foros para divulgar lo que hacen los gobiernos del mundo a favor de los afrodescendientes, eventos en los que Cuba destaca entre las naciones más avanzadas en materia de eliminación del racismo.

Y está claro, la Isla exhibe tremendos e innegables avances en la erradicación de la detestable lacra que intenta dividir a las personas por su color de piel.

En 1959, los afrodescendientes cubanos se encontraban entre las más sufridas víctimas del modelo neocolonial imperante; pero con la llegada de la Revolución al poder, rápidamente se adoptaron medidas para erradicar toda forma de discriminación.

No se trató entonces solo de proclamar la igualdad, sino de hacerla real y efectiva mediante la garantía de trabajo, estudio, seguridad social, salud y cultura.

Las leyes y los avances de Cuba en materia de lucha contra la exclusión racial, se erigen hoy como muestra de políticas que de forma tangible pretenden garantizar plenamente os derechos humanos.

Tales logros le han valido al país, incluso, el reconocimiento del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Según esta organización la nación caribeña “constituye ejemplo para el mundo y actualmente marcha a la cabeza en América Latina en igualdad de oportunidades a sus ciudadanos”.

Y es que ciertamente, en Cuba, dígase hombre… y ya se han dicho todos los derechos.

 españoles, africanos y chinos. De esas tierras extranjeras, los antecesores trajeron consigo sus más enraizadas tradiciones y aquí se unió lo mejor de cada una de ellas.

Quizás por la forma cruel en que fueron traídos a América, arrancados de sus tierras de origen, y por el rigor de su trabajo en la Isla, bajo el látigo y en el infierno de los cañaverales, fue la cultura africana la que prevaleció con más fuerza entre los cubanos.

¡Y qué digo cubanos! Las raíces del continente negro igualmente predominan en todos los países de Latinoamérica que acogieron en su seno al más del millón de esclavos deportados a estas tierras, víctimas también del yugo colonial.

Lo más triste es que, después de siglos, el racismo sigue siendo un flagelo mundial. A propósito, el 2011 fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Año Internacional de los Afrodescendientes.

El objetivo de la celebración es fortalecer las medidas nacionales y la cooperación regional e internacional en beneficio de esos ciudadanos, en aras de propiciar el goce pleno de sus derechos económicos, culturales, sociales, civiles y políticos, además de promover un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de su herencia y su cultura.

En consonancia con esa decisión, se han realizado diversos foros para divulgar lo que hacen los gobiernos del mundo a favor de los afrodescendientes, eventos en los que Cuba destaca entre las naciones más avanzadas en materia de eliminación del racismo.

Y está claro, la Isla exhibe tremendos e innegables avances en la erradicación de la detestable lacra que intenta dividir a las personas por su color de piel.

En 1959, los afrodescendientes cubanos se encontraban entre las más sufridas víctimas del modelo neocolonial imperante; pero con la llegada de la Revolución al poder, rápidamente se adoptaron medidas para erradicar toda forma de discriminación.

No se trató entonces solo de proclamar la igualdad, sino de hacerla real y efectiva mediante la garantía de trabajo, estudio, seguridad social, salud y cultura.

Las leyes y los avances de Cuba en materia de lucha contra la exclusión racial, se erigen hoy como muestra de políticas que de forma tangible pretenden garantizar plenamente os derechos humanos.

Tales logros le han valido al país, incluso, el reconocimiento del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Según esta organización la nación caribeña “constituye ejemplo para el mundo y actualmente marcha a la cabeza en América Latina en igualdad de oportunidades a sus ciudadanos”.

Y es que ciertamente, en Cuba, dígase hombre… y ya se han dicho todos los derechos.
 

Por Airam Fernández Casas/ Radio Cadena Agramonte.