Cuba pelea con la vergüenza de Agramonte

Cuba pelea con la vergüenza de Agramonte El 11 de mayo de 1873, en los campos de Jimaguayú, cayó en combate el abogado camagüeyano que Martí calificara de ‘diamante con alma de beso’: Ignacio Agramonte y Loynaz.

A 138 años de aquel fatídico hecho en el que a decir del Generalísimo Máximo Gómez Báez  ‘Cuba perdió a uno de sus más esforzados hijos y el Ejército a uno de sus más entendidos y valientes soldados’, no se olvida la respuesta que diera en una oportunidad, a unos hacendados que le invitaban a la rendición.

Uno de ellos le espetó: ‘¿Qué elementos tienes para continuar la guerra? ¿Con qué vas a seguir esta lucha sangrienta, tú solo, careciendo de armas y municiones?’.

‘Con la vergüenza’, replicó Agramonte. Y dejándolos con la palabra en la boca, regresó con su escolta al campamento.

La distancia en el tiempo que nos separa de aquella digna respuesta del también conocido como El Mayor, engrandece aún más nuestra historia, porque es precisamente con la vergüenza que Cuba mantiene su opción socialista y revolucionaria hasta nuestros días.

En medio de similares invitaciones a claudicar, porque pocos países en el mundo comparten la ideología marxista, porque esta isla está bloqueada absurdamente desde hace más de medio siglo, o porque si se hacen concesiones al imperio y sus lacayos podría irnos mejor económicamente hablando, la respuesta es la misma de entonces, mantener la dignidad plena a punta de la sola vergüenza, porque ella sola basta para sostener una obra de magnitudes insondables, porque sin ella el sacrificio de Agramonte y todos los que lucharon por la independencia de Cuba, no tendría sentido.

Con la vergüenza de Ignacio Agramonte se pueden enfrentar campañas difamatorias, como la que está de moda hoy referente al opositor Juan Wilfredo Soto García.

Con la vergüenza de Ignacio Agramonte soportan injusta prisión en Estados Unidos los cinco antiterroristas cubanos Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino y Fernando González.

Con la vergüenza de Ignacio Agramonte agentes cubanos de la Seguridad del Estado como Moisés Rodríguez Quesada, (Vladimir), y Carlos Manuel Serpa Maceira, (Emilio), entre otros, retaron a quienes pretenden subvertir el orden en Cuba.

Con la vergüenza de Ignacio Agramonte todo un pueblo apoya los acuerdos emanados del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba y se apresta a cumplir los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución.

Con el mismo ímpetu se acometen las necesarias transformaciones del modelo económico cubano, buscando que prime el sentimiento colectivo sobre el individual, despejando el camino hacia el futuro, al cual llegaremos también, sorteando todos los escollos como dignos herederos de Agramonte: ¡con la vergüenza!

(Redacción Digital Radio Santa Cruz)