Abril, mes de historia fértil

Abril, mes de historia fértilAbril es mes de historia fértil, no tiene que envidiarle nada el enero del triunfo. ¡Cuánto se vuelve a recordar! Los 50 años de la declaración del carácter socialista de la Revolución y la victoria en las arenas de Playa Girón, y ahora la celebración del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, evento que se augura histórico pues los retos que se plantea permitirán seguir la obra revolucionaria desde una nueva perspectiva política, económica y social.

“La unidad entre los revolucionarios- expresó Raúl- y entre la dirección de la Revolución y la mayoría del pueblo es nuestra más importante arma estratégica, la que nos ha permitido llegar hasta aquí y continuar en el futuro perfeccionando el socialismo”.

Y tiene razón nuestro Presidente, si no hubiera habido tal unidad Girón tal vez se contará hoy de forma diferente.

Las medidas tomadas a partir del primero de enero de 1959, no le habían gustado para nada al imperialismo. El rumbo de la Isla era muy diferente al de los gobiernos anteriores. El pueblo era el principal protagonista de los cambios, todos a su favor. Teníamos lo que teníamos que tener. Fidel siempre al frente.

Los bombardeos realizados por aviones norteamericanos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, Santiago de Cuba y San Antonio de los Baños, eran señal clara de las pretensiones enemigas. El 16 de abril de 1961, en la despedida del duelo a las víctimas de estas criminales acciones terroristas, los obreros, campesinos, los hombres y mujeres humildes, juraron defender hasta la última gota de sangre las medidas ya hechas realidad.

El Programa del Moncada cobraba intensa vida, basado en las ideas de Martí, autor intelectual de la acción acometida por la Generación del Centenario.

Desde los primeros meses los planes de atentados a los principales dirigentes, los sabotajes a la esfera económica, y el financiamiento a bandas financiadas desde los Estados Unidos estuvieron a la orden del día. Mas, la actitud indoblegable de los mambises rebeldes no la detenía nada ni nadie.

Sólo un recurso le quedaba al pulpo en su mente macabra, la agresión armada que no fructificó significó la primera gran derrota del imperialismo en América y señaló el camino de la verdadera liberación a los pueblos oprimidos: defender hasta con la propia vida las conquistas del pueblo.

Santiago SantaCruz
Cortesía para Radio Santa Cruz