El cine brasileño compite a paso arrollador en La Habana

El cine brasileño compite a paso arrollador en La HabanaLa Habana, 7 dic .- La cinematografía brasileña competirá hoy en el festival de La Habana con cinco películas de sólida factura, una de ellas de Walter Salles, Linha de passe, la historia de una familia disfuncional “en la jungla de Sao Paulo”.

Conocido por filmes de una crudeza que va directo a las emociones, Salles trabaja esta vez a dúo con Daniela Thomas.

Ambos parten de un guión abierto, que avanza al ritmo de una improvisación constante, secundados por un elenco de actores sin experiencia previa. El 98 por ciento de estos y buena parte del equipo técnico se asomaban por primera vez a un set de rodaje.

La intención confesa de los dos cineastas era intentar una mirada fresca sobre un tema recurrente en la filmografía brasileña: la violencia y las injusticias, sociales, “la ausencia crónica del padre” y la búsqueda casi desesperada de esa figura paterna perdida.

Salles exploró a fondo esto último en una película espléndida, Estación Central de Brasil, sobria y rotunda, amarga en su veracidad demoledora.

Ahora la historia es otra y su tónica reflejar la violencia desde quienes intentan conjurarla volcándola en un deporte de energía explosiva, como el fútbol, o recurriendo a la fe religiosa. El fútbol conjuga de cierto modo las dos variantes. Linha de passe le confiere la categoría de una religión.

La cinta compitió en Cannes, donde no despertó excesivo entusiasmo en la crítica, aunque la actriz Sandra Correloni conquistó el premio a la mejor interpretación femenina.

Otra que saldrá a la palestra es Lucía Murat con Maré, nuestra historia de amor, en coproducción con Uruguay y Francia. Un drama mezcla de realidad y ficción ambientado en los barrios marginales de Río de Janeiro.

El núcleo central de la acción es una escuela de danza devenida refugio y escape frente a una realidad áspera, marcada por los conflictos, la violencia, las drogas y enfrentamientos a tiros entre las bandas..

En medio de ese universo sórdido, el romance anudado entre los hijos de dos capos rivales de las favelas. Romeo y Julieta anclados en tierras de este costado del mundo. La danza y la música en frenesí tensando los hilos del argumento.

Las tres restantes propuestas brasileñas son óperas primas: Quero, de Carlos Cortez; Filmefobia, de Kilo Goifman; y Diciembre, de Selton Mello, quien da el salto de la actuación a la dirección y se desdobla, a la par, como productor y guionista.

Conocido en La Habana por sus personajes de hondo calado en filmes como A la izquierda del padre, hay expectativa por descubrir su nueva arista.

Brasil vino a concursar en La Habana con una batería fílmica bien afilada. Otra carta a su favor es Tropa de élite, de Jose Padilha, exhibida esta semana en competencia. Una reflexión sobre la violencia policial en los bajos fondos sociales de Río de Janeiro, Oso de Oro en Berlín 2008..

Según datos oficiales, es el filme más taquillero de todos los tiempos, en la historia de su país.

La sexta jornada del festival habanero cuenta, además, con otra presencia brasileña, la de Fernando Meirelles , el artífice de Ciudad de dios. Ahora viajó con Blindness (Ceguera), producida con Japón y Canadá. Una versión de El ensayo sobre la ceguera, del escritor portugués José Saramago, proyectada fuera competencia.

Brasil señorea hoy en el festival de La Habana, con un público al que los invitados extranjeros le dan la categoría de estrella.(PL)