Meteorología contra desastres naturales o tecnológicos

Meteorología contra desastres naturles o tecnológicosLas estadísticas demuestran que cada vez son más las personas afectadas por los desastres relacionados con los fenómenos hidrometeorológicos y climáticos.
  
Tanto es así, que cada año las catástrofes extremas representan el 90 por ciento del total de los desastres de origen natural en el mundo, donde causan víctimas que sobrepasan el cuarto de millón de personas.
  
Sin embargo, el conocimiento en Cuba para su enfrentamiento data de desde fines del siglo XVIII, cuando comenzaron las observaciones meteorológicas.
  
No obstante, durante muchos años la actividad meteorológica se limitó a la descripción de algunos fenómenos atmosféricos, y la publicación de datos y comentarios generales acerca del clima tropical.
  
Los primeros trabajos científicos en ese sentido ocurrieron a finales del siglo XIX y principios del XX, gracias al empleo de instrumentos especializados y al establecimiento de los primeros observatorios, los que llevaron a cabo estudios temáticos sobre el tiempo y el clima.
  
Durante todo el período neocolonial no se logró organizar un verdadero sistema meteorológico nacional, coexistiendo dos instituciones principales, el Observatorio Nacional y el Observatorio del Colegio de Belén, los que frecuentemente se contradecían en sus pronósticos y valoraciones.
  
En 1948 la red sinóptica del Observatorio Nacional, perteneciente a la Marina de Guerra, disponía de 21 estaciones de primer y segundo orden, algunas de ellas con modernos módulos instrumentales, que lo convertían en uno de los mejores servicios de la región americana.
  
Solo después del triunfo de la Revolución, surgió el Instituto de Meteorología (INSMET) en septiembre de 1965 como una dependencia de la naciente Academia de Ciencias de Cuba, que dio paso la integración de un verdadero Sistema Meteorológico Nacional, de jurisdicción civil, tras más de dos décadas de subordinación militar.
  
A partir de entonces, con la colaboración de la Organización Meteorológica Mundial y los Servicios Hidrometeorológicos de la otrora Unión Soviética y otros países socialistas, el INSMET se convirtió en una fuerte institución científica técnica.
  
El hecho es que combina la prestación de importantes servicios básicos altamente especializados con la realización de investigaciones científicas complejas en los más diversos campos de la meteorología, la climatología, la física de la atmósfera, la energía eólica y solar, entre otras.
  
INSMET dispone en la actualidad de estaciones manuales y automáticas de superficie, radares meteorológicos automatizados y torres de monitoreo del gradiente del viento.
  
Su personal, calificado y experimentado, sobrepasa el millar, de los cuales el 30 por ciento es universitario, con más de un centenar de Master y Doctores en Ciencias. Desde el punto de vista administrativo, posee un Centro Nacional, radicado en la ultramarina localidad de Casablanca, en la capital, y 13 Territoriales.
  
En los 45 años transcurridos desde su fundación, desempeña un papel esencial en el desarrollo económico y social sostenible de Cuba.
  
Así lo atestiguan sus aportes científico-técnicos en materia del cambio climático, en los experimentos sobre la lluvia provocada, los sistemas de alerta temprana para la sequía y los incendios forestales y los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo.
  
Incluso, en la determinación del potencial eólico nacional y las investigaciones para el aprovechamiento de la energía solar. (Por José A. Díaz Duque/AIN)