Tengo lo que no tenía

Tengo lo que no tenía“Porque es una cosa casi increíble, que después de haber transcurrido tan poco tiempo de pasado el ciclón haya casi una ciudad completa construida para los damnificados,  esto es asombroso, sinceramente,  y de cierta forma a veces hay que hacer un esfuerzo para creerlo, para sentirlo hecho realidad.”

Tengo lo que no tenía (audio)

Ignacio Salazar abraza la costa sureña desde 1951, su casa se rindió ante la fuerza del fenómeno meteorológico, y  ahora reside en una vivienda sólida  y confortable a la entrada del pueblo. Los sucesos del 8 de noviembre de 2008 se desvanecen en su memoria, mientras la felicidad del presente le ilumina el rostro, donde las arrugas comparten su sitio con una mirada optimista y segura.

“Nunca soñamos con una cosa tan real, tan positiva, y hemos llegado al convencimiento pleno de que esto solo se logra con el poder y la intención de una Revolución como la nuestra,  eso es  incomparable;  y hay quien dice que en el cielo existe la gloria, pero yo creo que la gloria la he venido yo a vivir después de cierta edad, gracias a la Revolución, porque para mi, esto sí es la gloria.”
 
Buenos cubanos se multiplicaron por doquier en esta tierra de pescadores, donde la fuerza humana desafió carencias y superó obstáculos, a decir de Ignacio Salazar la solidaridad se erigió ante el desastre.

“Les hablo de corazón porque de esto estoy consciente
yo me sentí un indigente después que pasó el ciclón.
No nos quedó ni un cajón que sirviera de servicio
todo era sacrificio ya no hallábamos que hacer
jamás pensamos tener tan preciado beneficio.”

La rima de Ignacio enaltece el proyecto social cubano, único sistema capaz de unificar propósitos para el  bien de todos. A la vuelta de 15 meses el pescador sonríe sereno, él es uno de los tantos santacruceños que puede percibir el avance de la recuperación en el sur camagüeyano, y aunque siente nostalgia por la brisa marina, la felicidad de estar bajo techo seguro lo cautiva.

“Jamás soñamos tener lo que ya está en nuestras manos
y como dignos cubanos lo vamos a agradecer,
surge de un digno deber si en algo me sacrifico
y en este momento explico, algo que está muy seguro
 que con calma,  sin apuro, ya vivimos como ricos.”
             

“Con onda satisfacción menciono el nombre Fidel
 para dar mil gracias a él y a nuestra Revolución,
me palpita el corazón, desbordado de alegría
y con franca simpatía le hago esta confesión
porque ya en esta ocasión tengo lo que no tenía”

(Yanayma Rodríguez Molina / Radio Santa Cruz)