Encuentro Latinoamericano Progresista alerta contra planes desestabilizadores

Quito, 1ro oct.- Con un llamado a frenar los actuales intentos desestabilizadores orquestados por la derecha internacional contra los gobiernos de izquierda de la región, concluyó aquí el II Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP 2015).

La declaración final, adoptada anoche por los representantes de más de 60 partidos y movimientos políticos de 30 países, menciona en particular los casos de Ecuador, Brasil, El Salvador y Venezuela, donde desde hace algunos meses se ponen en práctica estrategias dirigidas a derrocar a las autoridades elegidas en las urnas.

El documento fue particularmente enfático en defender a la Revolución Ciudadana, como se le llama al proyecto político que lidera el presidente Rafael Correa desde 2007, frente a cualquier intento desestabilizador que pretenda desde la violencia o la vía antidemocrática la toma de poder.

Al respecto, también dio un espaldarazo a los proyectos de ley presentados por el mandatario ecuatoriano para incrementar los impuestos a la herencia y la plusvalía, pues los participantes en el ELAP 2015 prometieron elevar la discusión en torno a la redistribución de la riqueza y la equidad, con el fin de impulsar una mayor justicia social.

El extenso texto aprobado anoche en la clausura del evento celebra el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estado Unidos, al tiempo que demanda el fin del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Washington a la Isla, y el cierre de la base de Guantánamo, un territorio cubano ocupado por tropas estadounidenses.

También se congratula por los avances en los acuerdos de paz en Colombia, e insta a apoyar un diálogo diplomático entre Venezuela y Guyana para dirimir sus actuales diferencias territoriales.

En este contexto, los participantes en el encuentro, que incluyó a representantes de movimientos progresistas de Europa, Asia y África, saludaron los recientes esfuerzos realizados por Ecuador, como presidente pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, y Uruguay, al frente de la Unión de Naciones Suramericanas, para poner fin al conflicto fronterizo entre Caracas y Bogotá.

La izquierda continental reunida en Quito también manifestó su apoyo a los reclamos de Argentina sobre las islas Malvinas, a la lucha de los independentistas puertorriqueños, la causa palestina y de otros pueblos en conflicto, y denunció la impunidad que rodea el caso de los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos en Ayotzinapa.

El texto concluye con una petición a Naciones Unidas para que agregue a la llamada agenda 2015-2030, recién discutida por los líderes mundiales, un objetivo relacionado con el libre tránsito de las personas.

Clausurado por Correa, quien llamó a la unidad de los pueblos como única vía para enfrentar la restauración conservadora en marcha en la región, los participantes ratificaron su determinación de fortalecer y consolidar el evento anual como un espacio de debate, reflexión y articulación de las izquierdas de la región y el mundo. (PL)