Deporte de Cuba respira aires olímpicos

La Habana, 2 ene.- Después de superar un año 2020 matizado por las reglas impuestas a causa de la Covid-19, el deporte de Cuba respira hoy aires renovadores con la idea de mostrar su talento en los Juegos Olímpicos de Tokio.

 

Una nueva etapa abrió sus puertas y la isla caribeña vive esa realidad, justo cuando anhela competir con al menos 80 exponentes en la cita bajo la silueta de los cinco aros de la capital japonesa, que tras su aplazamiento fijó su calendario entre el 23 de julio y el 8 de agosto del presente 2021.

El designio de posibles clasificados es aún superior, porque la cifra pudiera sobrepasar el centenar si el béisbol y el voleibol de playa logran plazas para el magno evento, algo que está lejos de ser utópico, pero tampoco resultará fácil, si nos atenemos a las realidades de estas disciplinas.

Hasta la fecha, la mayor nación del Caribe suma 41boletos en un total de ocho deportes: atletismo (14), lucha (12, estilos grecorromano y libre), tiro deportivo (cinco), canotaje (cuatro), pentatlón (dos), gimnasia artística (dos), y uno per cápita en ciclismo y taekwondo.

El referido dígito debe aumentar luego del cierre de los rankings universales del judo, atletismo y bádminton, a la espera, además, de las disputas de los preolímpicos de boxeo y la propia lucha.

Así, la isla tiene como meta obtener entre 18 y 21 medallas en la lid de la ciudad nipona, guarismos que –según recalcan sus autoridades deportivas- deben inscribir el nombre Cuba en el listado de los 20 primeros de la tabla final de premios.

A priori, las prácticas de combate serán fundamentales y decidirán el cumplimiento o no de los objetivos de la delegación, algo nada fácil para un territorio de alrededor de 12 millones de habitantes y sin el poder económico que requiere el deporte contemporáneo en pleno siglo XXI.

Luchadores como el estelar Mijaín López e Ismael Borrero; los púgiles Andy Cruz, Julio César la Cruz, Lázaro Álvarez o Arlen López; judocas ilustres de la talla de Idalys Ortiz, Iván Silva o Kaliema Antomarchi, además del taekwondoca Rafael Alba, llevarán la voz cantante del grupo.

Párrafo completo merece el grequista López, hombre curtido de mil batallas y quien a sus 38 años buscará convertirse en el primer gladiador en obtener cuatro títulos olímpicos y superar al ruso Alexandr Karelin, dueño de tres preseas de oro y una de plata.

Empero, resulta imposible olvidar los nombres de los competidores del campo y pista, ya que se esperan buenas actuaciones de las discóbolas Yaimé Pérez y Denia Caballero, el saltador de longitud Juan Miguel Echevarría, la pertiguista Yarisley Silva y los triplistas Jordan Díaz y Cristian Nápoles.

Hace cinco años en Río de Janeiro 2016, la mayor de las Antillas cerró su participación en el decimoctavo escaño, con botín de 11 medallas, divididas en cinco coronas, dos subtítulos y cuatro terceras posiciones.

Igualmente, Cuba tiene ante sí el reto de brillar en los Juegos Paralímpicos de la propia urbe japonesa, cuyas lides están previstas del 24 de agosto al 5 de septiembre, en las mismas instalaciones de sus pares convencionales.

Hasta el momento, el país caribeño tiene cuatro boletos conquistados por la superestrella del atletismo para discapacitados, Omara Durand, multicampeona en las citas de Londres 2012 y Río 2016, el jabalinista Ulicer Aguilera, el nadador Lorenzo Pérez, y el tenista de mesa Yunier Fernández.

La idea es ampliar a más de 30 el número de deportistas con presencia segura, por lo que todavía tienen posibilidades practicantes de natación, pesas, tiro con arco, taekwondo, atletismo, triatlón, ciclismo y judo.

Además de las justas olímpicas, Cuba prevé participaciones en torneos mundiales de más de una decena de disciplinas, aunque vale advertir que absolutamente todo está condicionado por la situación sanitaria y el control que se pueda ejercer sobre el coronavirus SARS-CoV-2.

Por Jhonah Díaz González/ Prensa Latina