En Flor de Mayo la tierra florece todo el año

En Flor de Mayo la tierra florece todo el añoEn un pedazo de esa única fuente absolutamente honrada desde la cual emerge en abundancia todo lo que se siembra, construyeron el mejor palacio hace mucho tiempo Albio Requena Consuegra y Graciela Palomino Pompa.

Bastante marabú, aseveraron, tuvieron que devastar antes de asentarse, quisieron luego, al lograrlo, construir una casa sencilla llena de flores y frutos, para que su amor se incrementara fértil con la llegada al mundo de cinco retoños, convertidos ya en hombres y mujeres multiplicadores del campesino linaje.

Con esa perseverancia hacia los deberes “comencé de rodillas a darle un cambio desigual al patio. En otra posición me resultaba imposible trabajar porque debido a un accidente laboral, el peroné en la pierna izquierda quedó afectado. Todo el que me veía gritaba: ¡Oye eso no está para ti!, yo sólo le respondía: este guajiro va a seguir”.

“Resolví sembrar maíz y tomate, aunque después quise dedicarme al cultivo de las frutas y plátano. Ese último en menor escala Demostré a los críos la riqueza espiritual que produce el trabajo. Todos mis hijos laboran, eso nos enorgullece”.

Copiosa es la sombra, en este patio, proveída por los expansivos plantíos. Algunos frutos aparecen fuera de temporada, es el caso de las guayabas aventureras; el mango ya florece; los cocoteros rinden todo el año, así como también la naranja agría, cuyo jugo es muy refrescante.

“Si lo desea vuelva en la primavera”, invita exhortativo Requena.”Tendremos mamoncillo, chirimoya, aguacate, tamarindo, anón, ciruela, mandarina, naranja dulce, pera china… y hay más, habrá para escoger. Todo hombre que baña la tierra con su sudor obtiene lo anhelado”.

A Graciela Palomino Pompa, las plantas ornamentales la hacen sentir “como una mariposa. Donde vivo cada cosa me encanta, empezando por nuestro matrimonio, es lo primordial: llevamos 56 años juntos. Somos considerados el uno con el otro. Vivimos felices entre las orquídeas, pensamientos, alteas, buganvilias, amapolas, rosas… Es maravilloso observar a los zunzunes aletear sobre el jardín…”.

Altivas palmas reales cuyos frutos propician alimento a los animales de corral, tienen alrededor numerosos cafetos. Varias han sido las cosechas, deleitando a la estirpe el exquisito néctar. Singular importancia ocupan además las plantas medicinales, entra las que se encuentran el tilo, berbena, mejorana y la sábila.

Este patio perteneciente a la Agricultura Urbana en Flor de Mayo, del municipio Santa Cruz del Sur, es cimiento preciso en la naturaleza, donde la hermosura encuentra puerta conveniente tras las faenas de esmeradas manos, perfecta luz en cada aurora. (Raúl Reyes Rodríguez/ Radio Santa Cruz)