Cuatro cubanos al Salón de la Fama de esgrima

Premio a la constancia, el esfuerzo y dedicación sin límites al deporte, constituye la inclusión de cuatro cubanos en el Salón de la Fama de la Federación Internacional de Esgrima (FIE), cuyo centenario se celebrará el 29 de noviembre de este año.

No es de extrañar que 2013 tenga significado especial para practicantes, directivos y entrenadores de esa disciplina en el mundo, y en busca de no quedar a la zaga de las nuevas tecnologías con el objetivo de hacerla más atractiva para el público.

En Cuba, si bien es cierto que la esgrima no vive su mejor momento, se trabaja con jóvenes figuras para rescatar el nivel de antaño, sin perder el rastro de la rica historia conquistada, la cual pertenece, por merecimiento propio, a la Isla.

Sería imposible olvidar, por ejemplo, a Ramón Fonst, considerado el mejor esgrimista cubano de todos los tiempos y cuya carta de presentación es envidiable: cuatro medallas de oro y una de plata en Juegos Olímpicos.

Su fructífera carrera deportiva la comenzó en París, Francia, en el lejano 1900, donde obtuvo el primer lugar olímpico en la espada, así como también el segundo en esa propia arma, en el concurso para maestros.

En San Luis, Estados Unidos, cuatro años después, añadió tres títulos en florete individual y por equipos, mientras que repitió su reinado en la espada para dejar inscrito por siempre su nombre en el olimpo como uno de los grandes vencedores en citas estivales.

Rafaela González, Eduardo Jons y Rolando Tucker, más cercanos a la época actual, también fueron inmortalizados -junto a Fonst- en el Salón de la Fama de la FIE, para orgullo de toda la nación, que disfruta los logros deportivos del presente sin olvidar el glorioso pasado.

El breve acercamiento a sus trayectorias refleja lo justo de sus elecciones. En el caso de González, fue presidenta de la Federación Cubana (1980-2010), miembro del Comité Ejecutivo de la FIE (1996-2008) y titular de la Confederación Centroamericana y del Caribe (1984-2002).

El exfloretista Jons participó en tres Juegos Olímpicos; en igual cantidad de citas panamericanas conquistó tres preseas doradas y otras tantas de plata.

Como entrenador del equipo nacional de florete masculino y femenino, contribuyó a la obtención de una medalla de plata y dos de bronce en torneos bajo los cinco aros.

Por último, Tucker, también destacado por sus incursiones en el florete, lideró el ranking mundial desde 1995 hasta 1997, y fue el primer floretista no europeo en lograr esa posición en la lista de la FIE.

En esa arma, además, ganó el metal bronceado por colectivos en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, y resultó quinto en la competencia individual. (AIN)