Ciencia para bienestar, paz y solidaridad

El 15 de enero de 1960, durante el acto por el vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, el Comandante en Jefe Fidel Castro expuso meridianamente uno de los objetivos cardinales de la naciente Revolución.  En el paraninfo de la entonces Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, sede actual del Museo Nacional de Historia de la Ciencia y la Tecnología, el líder de la Revolución reveló: “El futuro de nuestra Patria tiene que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento”.

La validez de sus ideas, sustentadas por la persistente voluntad política, palpable por más de cinco décadas, posibilitó que el 15 de enero de 1990 quedara establecido como Día de la Ciencia Cubana. Fecha de celebración en centros científicos y de investigación, universidades y para todos los trabajadores vinculados a la innovación.

Una de las tempranas decisiones del Estado cubano fue la promulgación de la Ley 1011 (20 de febrero de 1962), con la cual quedó fundada la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC), continuadora de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Durante el período de la pseudo república la ciencia criolla estuvo frenada por el aparataje oficinesco y moroso, así como por la desidia de los desgobiernos de turno. Científicos de prestigio y académicos, proyectaron entonces sus obras e investigaciones hacia instituciones como la Universidad, hospitales y algunas sociedades científicas.
  
Al triunfar la Revolución en 1959, en Cuba no existían condiciones mínimas para desplegar la economía respaldada por la ciencia y la tecnología. El alto índice de analfabetismo y el exiguo catálogo de especialistas y técnicos calificados –acentuado por el éxodo de profesionales- constituían valladar hacia el desarrollo.

Ante tales circunstancias, la Revolución colimó estrategias necesarias, como la Campaña de Alfabetización, el fomento de la enseñanza superior de ciencias técnicas y la concesión de becas para la realización de estudios técnicos y superiores en el exterior.

A partir de la incorporación de los especialistas egresados, a lo largo de la Isla se comenzaron a crear centros investigativos y para el desarrollo -adscritos a la ACC-, encargados de las investigaciones sobre recursos naturales y asociadas a necesidades e intereses de la población.

Durante los años de Revolución se han producido grandes avances en la ciencia e innovación tecnológica, con positivos impactos en la economía y la sociedad.

Importantes resultados en la producción de vacunas, medicamentos, reactivos, el incremento de las exportaciones de productos farmacéuticos y biotecnológicos, a la par de exitosos avances en las investigaciones de nuevos anticancerígenos, ubican a Cuba a la altura del llamado Primer Mundo.

Actualmente la Isla cuenta con más de 200 centros dedicados a la indagación científica y tecnológica, junto a instituciones que combinan investigación, desarrollo experimental, producción y comercialización.

Este 15 de enero Cuba celebra con orgullo otro nuevo aniversario del Día de la Ciencia Cubana, propósito expresado por Fidel hace más de cinco décadas y concretado por la Revolución. Ciencia que apuesta por el bienestar social y la paz, cuidado del medio ambiente y la solidaridad internacional. (Por Pausides Cabrera Balbi, AIN)