Lo que debe dar el campo en Cuba

Lo que debe dar el campo El campo debe alimentar a la población de Cuba, satisfacer el consumo social del país y la demanda del turismo, así como aportar a los ingresos por concepto de exportaciones en varios productos a los mercados internacionales. La política agraria aplicada por la Revolución desde la primera Ley de Reforma Agraria proyectó la diversidad de formas productivas y de propiedad para esta esfera, y así crear las condiciones para potenciar el desarrollo de las fuerzas productivas en el sector primario de la economía. 

Al fondo de tierra disponible se añadió la importante reserva de agua en los embalses construidos como parte del proceso inversionista que, no siempre, concluyó con toda la integralidad requerida para la irrigación de los suelos, a lo cual se agregó cuantiosa inversión en maquinaria y equipos. 


En la actualidad, el resultado es otro; no se satisfacen esas demandas, se debe importar casi el equivalente a la mitad de sus ingresos por exportaciones de mercancías y la factura multimillonaria de los alimentos, compromete seriamente la disponibilidad financiera externa del país.

La revisión en la producción de alimentos revela que la insuficiencia o falta de recursos materiales, presente sobre todo en el período posterior a los años de 1990, no es solo el elemento que ha caracterizado el escenario productivo nacional en esta esfera.

Desaprovechamiento, mal uso y explotación de los suelos, han sido consecuencias de la falta de una política realista de estimulación a los resultados en el sector, lo cual unido a la descapitalización acumulada en los últimos 20 años, han conducido a los bajos niveles de producción, pobres rendimientos y distorsiones en la comercialización.

En los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, se reafirma esa dirección estratégica para lograr desatar los nudos y trabas burocráticas que han afectado el desempeño en este sector.

Los peligros que encierra el disminuido ritmo de crecimiento poblacional, el envejecimiento de la población y en particular en zonas rurales, así como el desplazamiento de las personas hacia áreas urbanas, ponen en tensión los elementos de esa política que se aplica para dinamizar el resultado productivo.

Organismos y agencias especializadas en materia alimentaria han alertado sobre la tendencia alcista perdurable en los precios de los alimentos en el mercado mundial, consecuencia entre otros factores, de las operaciones especulativas inducidas por la debilidad del dólar norteamericano.

A ello se suman eventos climatológicos desfavorables en zonas altamente productoras del mundo y la consecuente demanda de las economías emergentes en impetuoso desarrollo, así como la influencia negativa ejercida por el alza en los precios del petróleo.

Del campo cubano deben salir las soluciones a esta problemática y la estrategia está planteada. (Por Marcos Álvarez Arguija, AIN)