Una mujer atiende el pastoreo en vaquería santacruceña

Santa Cruz del Sur, 19 ago.- Ella necesita poco afuera porque desde el interior le emerge la belleza y la abnegación, esa que sabe compensar con los quehaceres hogareños y las atenciones a la masa vacuna.

“No fue tan fácil porque yo laboraba de técnica en contabilidad en una casa de cultivo protegido de tomate en el municipio Sierra de Cubitas. Mi esposo sí tiene la experiencia, aunque en ese tiempo era custodio en una unidad de ese propio territorio donde hay toros para ceba, únicamente”.

Los días entre los bramidos del ganado han ido transcurriendo fugaces en la vaquería La Gloria, asociada a la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC), 9 de Noviembre. Hace nueve meses Bárbara Guerrero Andrade es la encargada de pastorear la voluminosa masa de vacas en espera de ser gestadas, además, toros y novillas. “Al principio sentía temor pero ya lo he perdido pues he seguido los consejos de los compañeros que trabajan aquí”.

Osleni Martínez Gutiérrez, el jefe de ese establecimiento, es el cónyuge de la comunicativa mujer de ojos verdes. “Aunque desde pequeño conozco esta labor, pues mi padre es vaquero, puedo decirle que Bárbara es ejemplo para todos nosotros. Cuando el ganado metido en la corraleta la ve venir por el camino cada mañana, enseguida le brama, yo le digo: ese es el saludo rudo pero agradecido destinado a ti, antes de que lo sueltes para el potrero”.

La fémina sabe dirigir a los más de 100 animales a su cargo. “Cuando les abro a estas dóciles reses el cercado, algunas me pasan el hocico por los brazos. Ese mensaje cariñoso me lo he sabido ganar”.

Sigue el rebaño por todo el potrero sin perderlo de vista. “Estoy atenta si están comiendo, si beben el agua necesaria; también reviso las cercas. Cuando en algunas ocasiones las hembras han parido en el potrero, he salido corriendo a buscar la veterinaria. Velar por el adecuado orden se llama disciplina”.

En el interior de la vaquería la higiene tiene lugar privilegiado. “Doy la ayuda en esta tarea casi a diario: la limpieza garantiza la salud de cada trabajador, la de los animales y la calidad de la producción. Aquí somos una familia… labora el papá de mi marido nombrado Orestes Martínez Rodríguez y otro hijo suyo, ambos son ordeñadores”.

– ¿Te has atrevido a ordeñar?

– “Hace algún tiempo lo intenté ayudada por mi esposo, pero desistí. Creo no estar preparada todavía para la tarea.

– ¿Volverías a desempeñar tu labor de técnico medio en contabilidad?

– “Tendría que pensarlo. En la actual faena me siento preparada”.