Salud urbana, un desafío cada vez más complejo

San Salvador, 7 oct.- ‘La salud urbana es algo tan importante que no se le puede dejar solo a los médicos’, afirmó el doctor cubano Juan Vela Valdés, resumiendo los desafíos de una problemática que crece al ritmo desmesurado de las ciudades.

 

El director de la Escuela Cubana de Salud Pública conversó sobre el tema con Prensa Latina, durante un taller internacional sobre salud urbana recién organizado en El Salvador por la Oficina Regional del Consejo Internacional de la Ciencia.

El exrector de la Universidad de La Habana representó a Cuba en dicha cita, donde expertos de 19 países intercambiaron experiencias sobre un problema agravado por las migraciones hacia las ciudades y la sobrepoblación en los núcleos urbanos.

‘Este tipo de eventos es importante, porque reivindica el enfoque de una salud social que no solo cure, si no que prevenga y genera una mayor calidad de vida’, aseguró Vela Valdés.

Dicho concepto fue retomado por el alemán Franz Gatzweiler, titular del Programa Global de Salud Urbana, quien lamentó que los servicios de salud se limiten a responder a emergencias puntuales, en lugar de fomentar ambientes menos tóxicos.

El también miembro de la Academia de Ciencias de China abogó por un enfoque más ecocéntrico que antropocéntrico, o sea, que las políticas giren en torno a un medio ambiente más sano.

‘Nuestra salud es definida por cómo convivimos y tratamos nuestro entorno, sin embargo, hasta ahora la salud es entendida solo como lo que afecta o enferma al ser humano’, señaló.

Gatzweiler cuestionó además la comprensión de los gobiernos sobre un problema que va más allá del acercamiento médico.

Igual piensa Alejandro Solís, coordinador del Consejo de ministros de Salud del Sistema de Integración Centroamericana, una región densamente poblada, pero con bajo nivel de urbanización.

Solís afirmó que todos los Estados deberían aspirar a tener intervenciones, estrategias y proyectos para tratar el problema, o sea, incluir la salud urbana en sus agendas políticas.

El funcionario reconoció que los cambios hacia estilos de vida más sanos dependen de las circunstancias de cada cual y los marcos regulados por los gobiernos y el mercado.

En las sesiones también fueron presentadas iniciativas sobre el uso de datos inteligentes para elaborar políticas que respondan a problemas puntuales en las comunidades.

Así, por ejemplo, Jaime Rugeles habló de Ruta N, un proyecto desarrollado en Medellín, Colombia, para mapear sistemas de riesgo y generar respuestas más eficientes.

‘Más importante que la cantidad de datos es la calidad, definir qué ayudan a resolver, cómo pueden contribuir a ganar en resiliencia ante los desafíos urbanos’, dijo Rugeles.

El experto destacó la importancia de socializar información sobre calidad del aire o amenazas de inundación llegan a la población, para formar un ciudadano más participativo.

A su vez, la investigadora mexicana Claudia Ortiz reivindicó el estudio de datos geosociales para responder mejor a los desafíos territoriales.

Desde la Universidad Nacional Autónoma de México trajo un estudio de riesgo útil para evitar problemas de salud urbana, al mapear los lugares más vulnerables a sismos y fenómenos naturales.

‘Cuando los decisores conocen el peligro pueden, por ejemplo, no construir edificaciones en determinados lugares y en su lugar crear espacios públicos para la convivencia’, destacó.

Para la especialista, la inteligencia colectiva garantiza que el abordaje de las iniciativas de impacto social tenga diversos puntos de vista, y las haga más inclusivas y participativas. (Prensa Latina)