Los cuentos que Chávez le hacía a Fidel

Llanero de pura cepa, y orgulloso de serlo, el líder bolivariano, Hugo Chávez fue también un gran fabulador en lo que a narrativa se trata.

Él aseguró que no exageraba, pero Fidel Castro, quien lo conoció bien, acuñó que su amigo venezolano “rellena”, al menos sobre las historias que involucran a ambos.

Los “rellenos” ocurren, sobre todo, cuando la narración le concierne personalmente al venezolano; como la serpiente que, según sus propias palabras, estuvo a punto de devorarlo en su cuna, allá en la casa de piso de tierra de Sabaneta.

“A la tragavenado la colgaron del techo y la cola pegaba en el suelo. El grueso era como el de un caucho de carro”, rememora para asegurar: “estoy vivo de broma”.

O aquel caimán del Arauca, que fue creciendo de cuento en cuento, en medio de la credulidad-incredulidad del auditorio. “Cuarenta y cinco metros de largo conté yo a pepa de ojo”.

Entonces la narración gana en intensidad porque el que la cuenta lo hace como si la estuviera viviendo en tiempo real. Así llegan los sonidos: “Pac”, suena cuando su padre bocha la bola criolla; “Ass”, el silbido de la tragavenado; “Uuuh”, los fantasmas de Sabaneta; “Pum”, vuela lejos la chapita; “Ta, ta, ta”, Evo habla que habla; “Ra, ra, ra”, meterle a los gringos cuatro batallones por el flanco; “Uju”, sorpresa.

Comandantes le regala hoy uno de esos cuentos de Chávez que nadie creería, pero que son parte de las fábulas del llano venezolano.

El Patrullero

Por Hugo Chávez Frías

Hay gente que no quiere creerlo. La otra vez lo comenté y me dijeron que yo estaba mamando gallo, cuando dije lo del Patrullero de ahí de Elorza. Yo lo vi. Cuarenta y cinco metros de largo conté yo a pepa de ojo.

Veníamos una noche de Puerto Infante, en la lancha, con los soldados. ¿Quién ha visto piedra en el Arauca? ¿Tú has visto piedra en el Arauca? No hay piedras, y parecía una piedra.

Es más, la propela tocó el lomo del caimán y se dobló. Eso no me lo cree a mí nadie, pero bueno, qué culpa tengo.

Yo vi al Patrullero por aquí, entre Puerto Infante y Elorza, era como la medianoche. Hay gente que cree que es una isla, es un caimán que tiene una palmera en el lomo. (Tomado de ACN)