Integración de universidades en debates previos a sesión del Parlamento cubano

La Habana, 20 dic.- Un análisis al interior de los impactos y deficiencias del proceso de integración de las instituciones de Educación Superior centró los debates de los diputados de la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, que contó con la presencia de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Partido y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

La jornada de trabajo, que antecede al V periodo ordinario de sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), sirvió de homenaje a los educadores cubanos y permitió a los diputados conocer antecedentes, panorama actual y resultados principales de la integración, que al decir del doctor Gil Ramón González, viceministro de Educación Superior, comenzó hace poco más de cinco años y no es un proceso concluido.

Los principales efectos positivos del proceso se encuentran –grosso modo– en una mayor gestión de la calidad, el trabajo metodológico, el aumento de las categorías docentes y grados científicos, la preparación pedagógica, el enfoque multidisciplinario del trabajo de ciencia e innovación y de la extensión universitaria, despliegue de la tecnología educativa, y el fortalecimiento de las organizaciones políticas y de masas.

Del lado de las deficiencias resaltan los problemas inherentes al funcionamiento de las universidades en más de una sede, que limitan el uso racional de los recursos materiales y humanos, y se encuentran entorpecidos por la escasez de transporte para el traslado de los profesores, así como el deficiente estado técnico de los que existen.

De igual forma, dijo Ramón González, existen insuficiencias con la conectividad entre los nodos de la red informática.

En el encuentro –que contó con la participación de los titulares de Educación, Educación Superior y Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente– la diputada por Trinidad, en la provincia de Sancti Spíritus, Anayansi Albert, resaltó como cuestiones positivas el incremento del número de convenios de colaboración y el fortalecimiento del trabajo con las entidades del territorio.

Por otra parte, Miguel Charbonel, representante por Artemisa, se refirió al enfoque multidisciplinario que permite la composición de los claustros, dotados de profesionales de «alto nivel científico y académico», y la posibilidad de los estudiantes de recibir cursos optativos de distintas carreras, por solo mencionar algunos ejemplos.

No obstante, una materia pendiente es la diversidad de los sistemas de pago, un asunto preocupante toda vez que dos profesionales «pueden estar haciendo lo mismo, con resultados similares, y devengar salarios diferentes. Eso tiene que cambiar», señaló.

Otros asuntos por resolver tienen relación con el acceso a la conectividad en el hogar de los docentes, «posibilidad que ha disminuido significativamente», apuntó Charbonel, al tiempo que consideró «crítico» el problema de la transportación para los profesionales de distintas sedes, un elemento que afecta el proceso formativo.

En su valoración de la integración, el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ponderó que «este no ha sido un proceso de sumatoria, sino un verdadero proceso de integración», que aún con problemas por resolver, permitió a las universidades aprovechar las capacidades de los distintos campos universitarios, contar con estructuras de dirección más robustecidas, y un mejor aprovechamiento de los recursos humanos y financieros.

Díaz-Canel llamó la atención sobre la importancia de la integración para el enriquecimiento de las universidades del MES, que aportan su cultura tecnológica, económica y humanística, y las de Ciencias Pedagógicas, con su cultura pedagógica que sintetiza la Historia del país.

Sin embargo, «debemos pasar a otra etapa», destacó, donde lo más importante es evaluar el impacto en las tres funciones básicas de las universidades: la formación de pregrado y posgrado, que tiene un «alto reto en los momentos actuales», porque implica la preparación revolucionaria, integral, política, ideológica, ética y profesional; la investigación científica e innovación para el desarrollo; y la extensión universitaria, donde se evidencia la interrelación de la institución con la sociedad.

Asimismo, alertó que no se puede perder el vínculo de las facultades pedagógicas con las direcciones provinciales de Educación en los territorios.

«Este ha sido un proceso que ha dado resultados» –insistió– y que ha permitido el aprovechamiento de las potencialidades para impactar en el desarrollo económico, social e integral de nuestro país, concluyó.

Luego del debate de la comisión sobre el proceso de integración de las universidades, los diputados pusieron sobre la mesa el análisis del enfrentamiento a las ilegalidades, las indisciplinas sociales y la corrupción en BioCubaFarma. (Texto y foto tomados de www.granma.cu)