Educadora de Círculo Infantil santacruceño desafía distancias para cumplir con su deber

Santa Cruz del Sur, 3 feb.- En la intrincada comunidad de Pino Cuatro, ubicada a cuatro kilómetros de Haití, poblado perteneciente a este territorio, vive la joven Dailyn Téllez Aguilar.

Cuando en las madrugadas algunos de sus familiares se levantan a ordeñar las vacas, ella prepara el primer buchito de café. Se viste cuidadosa para ir a cumplir con la formación de 30 diminutos seres de ambos sexos. Decorosa labor a la cual se debe.

En el círculo  infantil Luis Aldana Palomino, enclavado en la cabecera municipal, distante más de veinte kilómetros de donde reside, la fémina dignifica su condición de progenitora.

“Tengo dos hijos, una hembra y un varón aún pequeños. La niña me la cuida mi mamá, pero el niño recibe atenciones durante el día en el círculo infantil Flores de la caña, de Haití“, comentó.

Cuando el coche motor que presta servicio por ferrocarril desde el municipio Amancio Rodríguez, de la provincia Las Tunas hasta Haití, falla, las energías de la fémina no caen en el desánimo.

“Cargo en los brazos a mi nené, y a caminar se ha dicho. Procuro dejarlo al cuidado de la educadora responsable de él. Entonces, acotó, voy en busca del primer transporte que salga hacia Santa Cruz del Sur“.

 

En el área del  tercer año de vida del Luis Aldana Palomino“,  Dailyn, la licenciada de la enseñanza preescolar, junto a otras colegas suyas, juega con los chiquilines transmitiéndoles conocimientos del mundo de los objetos y la Lengua Materna.

Amorosas toman de las manos a los intranquilos infantes para en otro momento de la jornada impartirles Educación Musical, luego la Educación Física, para verlos crecer sanos y de buen corazón.

“Estas criaturitas son para mí la gran razón de mi vida. A todos los amo por igual. Cada uno de ellos es un encanto de felicidad. Así lo siento también por mis hijos“, afirmó Téllez Aguilar.

Ramona Farrais Ojeda, subdirectora del círculo infantil Luis Aldana Palomino de esta comarca, subrayó sobre la preparación metodológica programada una vez por semana para las 26 educadoras de ese centro, en su mayoría con pocos años de quehacer, pero muy dedicadas a la bella faena de enseñar bien a los 170 retoños de madres trabajadoras.