Crimen de Barbados multiplicó dolor del pueblo cubano pero acrecentó unidad revolucionaria (+ Fotos)

La noticia consternó a todos. La tristeza dio hiriente “apretón” a millones de rostros en Cuba inundados en lágrimas. El porqué de tan espantoso crimen tenía única respuesta. El imperialismo utilizó a los asesinos más viles para hundir en el mar la vida de seres inocentes, entre ellos los del joven equipo de esgrima que regresaba victorioso a la Isla.

Los terroristas con las manos hartas de maldad colocaron bombas en una nave del tipo DC-8 de la aerolínea de Cubana de Aviación  para provocar el estallido de la misma en pleno vuelo, una vez saliera del aeropuerto internacional Seawell en Barbados. Era el 6 de octubre de 1976.

El piloto informó a la torre de control de vuelo de Seawell,  que se había producido una explosión a bordo. Descendía a toda velocidad el enorme “pájaro de metal”. El fuego incrementaba el pánico de los pasajeros.

El Piloto y su camarada de quehacer buscaban una salida de salvación. Trataban de ejecutar alguna maniobra táctica que permitiera devolverles la esperanza a los tripulantes. Las malsanas llamas impidieron toda posible escapatoria.

La CIA (Agencia Central de Inteligencia) de los Estados Unidos, como  reconociera el tristemente célebre terrorista Luis Posada Carriles, le enseñó a él y a sus compinches a usar explosivos, a matar y hacer bombas. Los entrenaron, dijo sin pudor, en actos de sabotaje.

La prepotencia del imperialismo quedó una vez más desmantelada hace 43 años ante un pueblo enérgico y viril. El crimen de Barbados, el mayor de la historia de los registrados para hacer sucumbir la Revolución Cubana, fortaleció el  juramento de ¡Patria o Muerte!

Fidel, ante una masa enorme de mujeres, hombres, infantes y jóvenes en la plaza de las históricas congregaciones en La Habana, destacó el visible temblor de la injusticia ante lo acontecido.