Coronavirus 2019-nCoV, vivencia imborrable para cubanos en Wuhan

Beijing, 8 feb.- Vivir una epidemia como la actual del coronavirus 2019-nCoV en China es una experiencia que marca, impresiona y llena de temores a cualquier ser humano, máxime cuando sorprende a miles de kilómetros de la tierra natal y la familia.

Entre los 11 millones de residentes en Wuhan -el foco el brote- hay miles de extranjeros instalados allí ya sea por trabajo o estudio, y que son testigos de cómo cambió en días la vorágine de una ciudad de creciente atractivo por ser un punto de tránsito, comunicaciones, desarrollo y alta tecnología.

Ellos provienen de distintas partes del mundo, de lugares tan lejanos como América Latina y El Caribe, y de Cuba.

Algunos compartieron con Prensa Latina sus vivencias y apreciación de una adversidad epidemiológica que atrae la atención global porque avanza dejando centenares de muertos, contagiados y todavía con muchas incertidumbres.

Uno de ellos, el profesor y consultor jurídico cubano Samuel Junco recuerda que en un inicio los locales y las autoridades se mostraron un poco incrédulas o escépticas a que una pequeña cifra de personas infectadas iba a repercutir de la manera en que lo hace actualmente.

‘En aquel momento las medidas que se tomaron fueron el aislamiento, el control y la observación de las personas que habían tenido contacto directo con el mercado de comercialización de animales salvajes. También hay que entender que en aquel momento la transmisión entre humanos no estaba probada’, indicó.

Rememora que según creció la cifra de infectados y lamentablemente de fallecidos, llegaron disposiciones más serias y radicales como la suspensión del trasporte público y la cuarentena de la urbe, pues además se probó la transmisión persona a persona a través de fluidos corporales, las vías respiratorias y el contacto.

Junco considera que los foráneos se han comportado de una forma muy coherente en un período tan delicado, trabajan junto con los locales y cooperan manteniendo la disciplina y el orden.

‘La comunidad extranjera ha entendido las consecuencias de esta situación. También en mi caso personal he sido atendido por la administración de la ciudad, preguntado por nuestro bienestar, lo que demuestra el grado de preocupación de las autoridades por los extranjeros residentes en Wuhan’, comentó.

Destacó que en la autoprotección lo más efectivo es la higiene, vital lavarse las manos y desinfectar con alcohol los objetos de uso cotidiano.

Otro aspecto muy importante -remarcó- es quedarse en casa y tratar de adquirir la mayor cantidad de insumos posibles para sobrevivir entre de 10 a 14 días o más, porque es el tiempo de incubación del virus y cuando ocurren los contagios.

‘Hay que tratar de evitar la exposición a lugares públicos, como el contacto con otras personas. La lucha en contra de la propagación también desde lo individual, lo subjetivo, con una actitud responsable pues si una persona adquiere el virus tiene gran posibilidad de transmitirlo a familiares o allegadas’, apuntó.

Por otro lado, el experto legal resaltó y calificó de diligente la respuesta del gobierno central de China y el de Wuhan, en especial la construcción de hospitales especializados, desinfección de sitios comunes y apertura de una línea de ayuda en inglés para extranjeros las 24 horas.

‘En un principio hubo cierta descoordinación producto de lo novedoso de la situación y todo el pánico y el caos social que se crea, lo cual es normal. Pero se controló rápidamente (?) hay una eficiente difusión de información que ayuda a concientizar a las personas acerca de lo que está ocurriendo y de cómo deben protegerse’, puntualizó.

Estimó que China tiene muchos desafíos pues le corresponde lidiar con el efecto directo de la epidemia, velar por la eficacia logística, hacer llegar los insumos médicos y los de la protección de cada individuo.

‘Pienso que sí, van a poder remontar la situación, cuentan con los recursos, con el personal calificado, con la voluntad y además con una ayuda desde el exterior que se va incrementando cada vez más para tratar de minimizar el impacto de esa nefasta epidemia’, sentenció Junco.

Mientras, su compatriota Odette Báez cuenta a Prensa Latina que supo del coronavirus específicamente el 31 de diciembre y por decisión personal comenzó a usar máscaras, evitar lugares aglomerados y seguir las noticias sobre la evolución del brote.

Observaba que en aquel momento las personas no habían tomado en serio la existencia de este virus dado de que los casos de entonces eran de unos 27 aproximadamente. Me sorprendía que no sintieran el impacto de la situación, comentó la joven cubana.

En los primeros días ?detalló- la ciudad estaba muy activa con todos preparando la celebración del Año Nuevo Chino, era muy dinámico el movimiento de la gente, aunque no tan masivo.

Poco después todo cambió, se empezaron a instalar detectores de temperatura en estaciones de trenes y el aeropuerto para rastrear casos de fiebre y la ciudad quedó en cuarentena, es decir nadie podía entrar ni salir de la ciudad.

‘Recuerdo que el 23 de enero a las 10 de la mañana el metro dejó de funcionar y otros medios de transporte público. Personalmente creo que es bastante impactante (?) sientes una tensión, que la situación es más seria de lo que imaginabas, pero me parece efectiva porque Wuhan es donde se originó este virus y donde más casos se reporta’.

Esa fue la última vez que Odette salió de casa y mientras estaba en el supermercado notó que casi todos llevaban nasobucos, hacían grandes compras y algunos guardaban cierta distancia entre sí.

Para ella es sorprendente cómo el gobierno local pudo controlar toda la situación, levantó un hospital en un tiempo récord de 10 días, la labor extraordinaria de los médicos y la información constante y puntual ofrecida a la ciudadanía.

Le emociona la solidaridad entre los locales y cuenta que un día comenzaron a enviarse mensajes de texto para a las ocho de la noche asomarse por las ventanas, entonar el himno nacional y decir Wuhan Lái ba que significa ‘Vamos, Wuhan, Puedes Wuhan, Dale que puedes’.

Dicha expresión actualmente está escrita en cada edificio, en la luminaria pública y acompaña los gestos de apoyo en la situación sanitaria.

Odette también resalta la atención recibida desde la embajada de Cuba en Beijing, el seguimiento constante y la orientación sobre qué hacer en un momento tan vulnerable.

Aseguró que pese a la incertidumbre sobre en cuánto tiempo va a terminará todo, las personas están optimistas y valoran de excelente el trabajo de las autoridades locales.

‘Ahora mismo creo que lo que queda es ver cómo va a concluir esta situación, aún la ciudad sigue en cuarentena. Lo más positivo que podemos ver es que hay mucho más recuperados que personas fallecidas, lo cual genera una esperanza de que pronto la situación va a mejorar’, concluyó.

*Corresponsal jefa de Prensa Latina en Beijing