Compartir producciones de su patio hace feliz a fémina santacruceña (+ Fotos)

Santa Cruz del Sur, 22 sep.- Blanca se nombra, aunque es de piel trigueña. Tal vez, los padres le eligieron ese patronímico porque el alma la tiene de ese color, como también posee ese pulcro matiz el trato afable que la realza.

En el jardín de su casa la sorprendió el periodista machete en mano, eliminando la yerba y los matojos parásitos que le restan belleza a las plantas ornamentales diseminadas por el callejón y patio. “Mis matas de rosas y las de otros tipos me dan vida”, dijo efusiva.

Pero a este quehacer, a la par del hogareño, no se dedica sólo la santacruceña Blanca Hernández Rosabal. Entre ella y el cónyuge convirtieron el traspatio en un sitio fecundo.

“Era un lugar muy bajo; cuando llovía se convertía en laguna. Le regamos rocoso y tierra vegetal; luego conformamos los canteros. Hemos trabajado duro pero recogemos a menudo la utilidad del esfuerzo de ambos”, refirió la jubilada del sector de la Gastronomía.

El frijol de dos tipos, el carita blanco y caupí, ají, yuca, boniato, plátano burro, habichuela y calabaza son algunos de los renglones plantados. “Hay un semillero de tomate listo para cultivar. Todos los años acopiamos varias cajas de esa hortaliza; así garantizamos por varios meses el puré a utilizar”, expuso campechana.

De igual manera, hay allí varios tipos de plantas frutales como la guayaba, el mango, el aguacate e hicacos; de las de tipo medicinal se encuentran la sábila, el anís, el meprobamato, la albahaca, el orégano y el jengibre, entre otras.

La Hernández Rosabal confirmó que no le gusta ser ‘casa sola’. “Así le llaman a los egoístas”, refirió. “Todo lo que producimos y recolectamos, manifestó, lo compartimos con familiares y vecinos, incluso hasta a desconocidos hemos beneficiado. Nos complace servir desinteresadamente”, agregó gozosa.