Camagüeyana Yipsi Moreno: sin nostalgia en Londres

Suele imaginarse que a los atletas de alto rendimiento les acompaña por siempre la nostalgia por competir. Que el “bichito” que llama a estar en el centro de la atención no les abandona nunca.Sin embargo esa no es la sensación que siente hoy la exmartillista camagüeyana Yipsi Moreno, ahora en funciones de directiva de la delegación cubana asistente al Campeonato Mundial de Atletismo organizado en la capital británica.

«No siento nostalgia. Siento orgullo y felicidad, porque lo primero que me pasó cuando llegué aquí fue que todas las personas que me conocen me saludaron con alegría, con respeto… «Y ese es el mayor placer, el fruto que se cosecha tras los sacrificios que hice», confiesa con una sonrisa bien distante de aquel rostro anegado en lágrimas con que se despidió hace cinco años del Estadio Olímpico de esta urbe.

Fue una noche parecida a las que se viven ahora aquí, solo que entonces vivió su última fiesta bajo los cinco aros y quedó con los deseos de acceder al podio por tercera ocasión consecutiva. Ahora lo recuerda desde otra perspectiva, aunque confiesa que anda tan nerviosa como entonces, y agradece la posibilidad de apoyar con sus consejos en medio de un ambiente tantas veces vivido.

«Haber estado antes en su lugar me permite saber lo que se siente, y hasta detectar algo que quizás no expresan, consciente de que una frase puede ayudar a pensar», dice la camagüeyana. Lo hace avalada por un palmarés que incluye tres reinados universales y llegada al oro olímpico luego de la “andanada” de dopajes descubiertos de Beijing 2008, una página que asumió como el regreso de algo que siempre debió pertenecerle. Ahora volvió a recordar la sensación que le generó esa noticia. «La vida me gratificó, me devolvió toda la consagración y el esfuerzo que hice», narra.. «Y pasó cuando pensé que tenía que resignarme a que algo me había faltado, que la vida había decidido que no me tocaba.»

Pero la conversación vuelve a su labor actual, en la que derrocha energía. «Es una experiencia nueva que estoy disfrutando, me gusta porque creo que me permite mantener vivo ese nerviosismo de la competencia, esa adrenalina que pensé acabada, que creí no iba a sentir más», sentencia. «Es la misma sensación que en un momento me hizo sentir grande, importante por representar a mi país, y me deja como mayor satisfacción contribuir a que no decaiga mi deporte, a que se marque una nueva era con las figuras que vienen creciendo», asevera.

Aunque es temperamental y expresiva, al mismo tiempo emana de ella una tranquilidad que acompaña con su eterna sonrisa. «A los muchachos trato de trasmitirles que cuando te paras en la pista, en el círculo o en la carrilera de saltos tienes que pensar que eres el mejor, porque si lo haces sin esa ilusión, sin considerar que puedes llegar a ser el campeón, entonces no vale la pena…

«Afuera todos somos iguales, todos nos queremos, pero ahí cada uno tiene que hacer lo necesario para ser el mejor», enfatiza camino a la pista de calentamiento, disfrutando con su nueva labor. (Tomado de http://www.jit.cu) (Foto: José L. Anaya)